jueves, 2 de noviembre de 2017

Día de partido (I): jugamos fuera.


Como dice la canción, "...saturday's a rugby day..." (1), aunque en el caso de la escuela las trobadas suelen ser, más o menos, cada dos semanas. Pero igualmente, ¡qué nervios! ¿Qué hay que hacer para afrontar y disfrutar de una jornada de rugby de nuestr@s benjamin@s?


ANTES DE LA TROBADA



Normalmente, el jueves previo nuestro estupendo equipo de delegad@s se encarga de preparar las camisetas de juego y el agua que l@s niñ@s tendrán para beber durante la mañana. L@s entrenador@s nos encargamos del material deportivo (balones y conos, de los que siempre se pierde alguno en cada trobada).


Preparación de l@s jugador@s


Parecerá obvio, pero es importante que duerman bien y bastantes horas la noche anterior; ¡que no trasnochen jugando con la consola! Más de una vez algún padre o alguna madre me ha comentado que ha visto a su hij@ cansad@ en un entreno matutino o en una trobada. Bueno, pues si se ve desde fuera peor lo pasan desde dentro al ver que no están frescos. 

Lo que sí estaría pero que muy bien, es que antes de irse a dormir l@s chic@s vieran algunos vídeos de rugby. La visualización de placajes, pases y fintas, rucks y mauls, es una buena herramienta: cuanto más rugby ven más fácil les resulta reproducir los movimientos adecuados.

También es importante la alimentación previa al partido. La cena de la noche antes no debería ser pesada y/o muy tarde y el desayuno debería hacerse unas tres horas antes de empezar los partidos. Sería conveniente que consistiera en  alimentos ricos en hidratos de carbono, como cereales (integrales si es posible), pan, arroz, patata, etc., complementada con proteínas que pueden aportar la leche (especialmente la de origen vegetal), el yogur, la avena, algunos frutos secos, los huevos. Una consigna importante sería evitar las grasas (¡y los fritos!), aunque un pequeño (¡pequeño!) aporte siempre es saludable.

Un rato antes de empezar a jugar (una hora, mismamente) también puede ser recomendable comer algo de fruta.

Y no olvidemos la hidratación. Siempre es importante, pero los días de entrenamiento y de partido, mucho más. Y aquí nos referimos, está claro, a beber agua, en cantidades generosas. ¡Y digo agua! Olvidémonos de bebidas con gas, bebidas "energéticas" o zumos (de momento).  Que beban agua, incluso un poco más de la que necesiten: por mucho que se beba durante un partido no se repondrán los niveles necesarios de hidratación si esta no se ha cuidado antes (2).


Equipaje


Ya nos hemos acostumbrado a que a las trobadas hay que ir ya vestidos para jugar desde casa. Dressed to kill. Ready for the action. Lo que significa llevar puestos el pantalón, las medias y, opcionalmente, las botas de tacos y, además, llevar preparados el bucal y el casco (y las botas, si no las llevan puestas). Durante el trayecto repartimos las camisetas de juego para que se las pongan antes de llegar (3).
Esto nos proporciona más tiempo para calentar y dar instrucciones al llegar al campo, pues a veces el viaje se demora o alarga más de lo debido y llegamos con el tiempo justo. Pero también, y me gustaría, por favor, que no menospreciemos esto, supone no dispersarse y perder la concentración por el camino. Creedme, a estas edades es muy importante debido a lo que cuesta mantenerles concentrados.

En cuanto a prepararse la mochila (algo que creo que deberían hacer l@s propi@s jugador@s desde la edad más temprana posible) yo solía usar un sistema para no olvidarme nada; se trata de hacer recuento de lo necesario empezando por la cabeza y acabando por los pies: cabeza - casco, boca - bucal... hasta llegar a los calcetines y las botas o el calzado de calle, dependiendo de lo que lleven puesto. Se añaden los bártulos que hagan falta para la ducha (jabón, toalla, chanclas, etc.) y ya lo tienen. Como veis, un sistema absurdamente simple, pero eficaz.


A estas edades es común que se olviden algo que poner en la mochila y por eso hice este esquema que ya he compartido alguna vez. No es necesario usar este, pero algo parecido vendría bien para l@s más olvidadiz@s.

El viaje en bus


No está en esa lista, pero otra cosa importante a tener en cuenta es la puntualidad, ya que el bus no se va hasta que no estamos tod@s y si no somos puntuales perjudicamos a todo el equipo. De perogrullo, ¿verdad?

Generalmente, para calcular la hora de salida contamos con tener una hora de trayecto (si jugamos, como suele pasar, en Barcelona o alrededores), llegar al campo una hora antes del comienzo de la trobada  y, además, con la "propina" del previsible retraso en la salida y/o de algún imprevisto.
Por desgracia, no hay equipos cerca contra los que jugar y, ya sea porque los anfitriones no son suficientemente conscientes de lo que supone un desplazamiento largo o porque sus escuelas no disponen de las instalaciones todo el tiempo que desearían, la verdad es que nos toca madrugar bastante la mayoría de veces.

Al subir al bus pasamos lista y los padres y las madres se sientan en la parte delantera, mientras que l@s jugador@s lo hacen atrás, para hacer piña y para que los entrenadores puedan darles instrucciones. Por las mismas dos razones es importante que también desde la edad más temprana posible l@s niñ@s se acostumbren (o, más bien, las madres y los padres) a viajar junto con sus compañer@s en el bus del equipo, aunque sus parientes se desplacen en su propio coche al campo. A fin de cuentas, la gente habitual en los desplazamientos formamos ya casi una familia y l@s hij@s de otr@s quedan en buenas manos.

Aunque pueda haber quien crea lo contrario, yo nunca he prohibido el uso de las "maquinitas" durante el trayecto, aunque creo que (¿tod@s?) estaremos de acuerdo en lo poco adecuadas que son para un (corto) desplazamiento del equipo. Una vez más, el motivo es no desperdiciar el momento para hacer piña, por lo que, si hay que subir con algún entretenimiento al bus, es preferible que sea algún juego que pueda involucrar al máximo número de niñ@s posible (4)



DURANTE LA TROBADA 


En cuanto llegamos a nuestro destino la trobada ya ha comenzado para nosotr@s. 

Nos apeamos, buscamos responsables locales que nos den instrucciones (cuáles son los vestuarios de las chicas y de los chicos, horarios de juego y campos asignados...), dejamos las mochilas y nos ponemos a calentar en el primer lugar adecuado que encontremos.
Es importante señalar que l@s m/padres no son nuestr@s utiller@s y no han de acarrear los bultos del equipo, sino que l@s propi@s jugadores han de responsabilizarse de ellos. 

La verdad es que cada vez me gusta menos llamarlo "calentar". "Activar" es un término más adecuado porque, incluye la preparación física y también la mental, la cual es importantísima y comienza ya en el autobús dando los mensajes adecuados a cada jugador/a. Creo que es la tarea fundamental en un día de partido y, a la vez, una de las más difíciles para l@s entrenador@s, porque depende, entre otras cosas, del entorno y de su propio estado anímico  (5).
También podréis comprobar que nuestras activaciones nunca incluyen estiramientos. Podéis especular sobre el porqué hasta que toque escribir sobre ello =)

Y entonces comienza el juego. Ya sabéis que no nos importa el resultado, sino cómo hemos llegado a él y que pocas veces sabemos cómo ha quedado el marcador final.
Los partidos siempre terminan con un pasillo de un equipo al otro y viceversa, aunque cuando se conoce el marcador suele ser el equipo vencedor el que lo forma primero para el perdedor. 
A todo esto, me gustaría que al formar el pasillo l@s voltors corearan el nombre del equipo rival con más energía. A ver si les convenzo.

Como normalmente se juegan varios partidos a lo largo de la mañana, siempre va bien que l@s niñ@s repongan combustible entre uno y otro. Para ello han de beber suficiente agua y a nosotros nos gusta que también tomen azúcares en forma de dulces o de fruta (6). Los frutos secos y el yogur también son bienvenidos. Esta pequeña ayuda puede suponer darlo todo hasta el final de la jornada, en vez de llegar sin ganas.

¿Y el público? Pues en el rugby no se estila gritarle a los niños, lo cual nos hace un poco diferentes (y mejores, por qué no). Además, l@s espectador@s deben recordar que no son l@s entrenador@s, aunque sepan más que ell@s, y solo han de animar a la chavalada (7), ¡las instrucciones y las broncas corren de nuestra cuenta! Y si además graban los partidos, aunque solo sean fragmentos, nos ayudarán de verdad a corregir errores, preparar entrenamientos mejores y hacer un coaching individual más eficaz.

Acabados todos los partidos, toca reunir las camisetas usadas y ducharse (y también en esto nos gustaría que le pusieran más energía).

Y después (o, a veces, antes de la ducha), el tercer tiempo, uno de los elementos más característicos del rugby: los equipos rivales en el campo y los árbitros se juntan para comer y beber por cuenta del equipo anfitrión, comentan el partido, festejan...  Está claro que a medida que l@s jugador@s se van haciendo mayores cada vez la práctica se aproxima más a la teoría, pero de niñ@s el tercer tiempo pierde bastante de su esencia, especialmente en los campos donde no se dispone de un salón para celebrarlo, ya que cada equipo acaba yendo a su aire (8).

Este año la federación instó a que se tomaran medidas para que en los terceros tiempos de las escuelas hubiera mayor interacción y confraternización entre jugador@s, aunque de momento no parece que se haya hecho mucho caso.



Y DESPUÉS


Acabado el refrigerio, toca volver a casa. Ahora sí, l@s madres y padres que han acudido a la trobada por sus propios medios pueden llevarse a sus hij@s con ell@s. Ya han cumplido con el equipo. Y a los que vuelven en el bus se les pasa lista de nuevo antes de subirse.

Curiosamente, en el viaje de vuelta l@s chaval@s suelen gritar más que en la ida y los entrenadores suelen hablar mucho menos.




(1) Es decir, 'el sábado es día de rugby'. La letra de la canción es demasiado explícita como para reproducirla. Y eso pasa con todas las canciones de rugby que conozco, lo cual es una pena cuando se es entrenador de la escuela. Será cuestión de buscar o inventarnos alguna.

(2) Todo esto, y más cosas, forma parte del llamado "entrenamiento invisible", que dará para otra entrada en el blog. Aunque no lo parezca, puede marcar la diferencia entre un rendimiento bueno y uno sobresaliente.
En cuanto a la alimentación, como en tantas otras cosas, cada maestrillo tiene su librillo. En realidad, cada vez que indago sobre el tema encuentro informaciones que me resultan contradictorias. De todas formas, aunque me extenderé más en esa entrada prometida, tampoco vamos a necesitar ser muy exhaustivos y solo damos unas pautas generales.


(3) Nunca me ha gustado llamar 'camisetas' a las equipaciones de rugby. Supongo que es porque antes se jugaba con polos y confería cierta distinción. De hecho, en inglés se le suele seguir llamando jersey, en vez del shirt de la mayoría de deportes. Pero qué se yo; solo soy un nostálgico.

(4) Hay que decir, no obstante, que hay niñ@s que requieren el uso de esas "maquinitas" por "prescripción facultativa". Al margen de eso, entre un libro y una consola, siempre me inclinaré por el libro, pero quien lee también se aísla, más aún que quien juega con la máquina, así que el dilema moral está servido. Y se complicará aún más el día que aparezcan estudios que sugieran que los videojuegos antes de un partido potencian los reflejos y la toma de decisiones o algo por el estilo. Al tiempo.

(5) Demasiadas veces he comprobado impotente cómo los días que me levanto con poca paciencia (o consiguen que la pierda) y regaño más que animo son los días que peor funciona el equipo, lo cual crea una espiral en la que cada vez regaño más y rinden peor (por mi culpa). Salirse de esa espiral es muy difícil y, normalmente, cuando un partido acaba resultando un desastre se puedía adivinar ya antes de empezar a jugar.
Considero a la vez tan necesario y tan difícil llegar al punto óptimo de activación que conseguirlo (y, más aún, recuperarlo) es de lo que me hace sentir más orgulloso como entrenador.
De momento, es un aspecto que esta temporada hemos mejorado y se nota en el rendimiento del equipo, aunque pueda no tenerse en cuenta desde fuera.

Este tema da (¡como tantos otros temas!) para otra entrada aparte. Y seguro que escribiré más sobre ello porque l@s padres y madres también tienen su papel en la activación. 

(6) En realidad los azúcares también son un tipo de hidratos de carbono, pero diferente del recomendado para el desayuno, ya que proporcionan un "subidón" de energía más inmediato.

(7) Y no es porque creamos que saben menos de rugby que los que entrenamos al equipo, pero, como seguro que ya habréis adivinado, también lo trataremos más extensamente en un futuro post.

(8) Puede que sea un poco exigente, pero me da pena que en casi todos los sitios se sirva un bocadillo bastante triste. Mención aparte merece Lleida, donde preparan (las veces que yo les he visitado) un señor tercer tiempo con plato de pasta + longaniza + fruta + dulce + refresco. La última vez que fuimos allí a jugar me contaron que su tercer tiempo estaba inspirado, precisamente, en el que les servimos en Tarragona cuando vinieron a la gran trobada de escuelas que celebramos cada año.

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