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martes, 14 de agosto de 2018

El rugby se hace grande: cambios en sub-14 (I)


Como bien sabéis, cada nueva categoría a la que acceden lxs jugadorxs por su edad van incorporando novedades en el reglamento y van acercándose cada vez más al "rugby adulto". Sin embargo, el paso de sub-12 a sub-14 marca el salto más drástico en esta evolución. 
Los cambios más obvios, los que no se le escaparán a ningún/a espectador/a, son los relacionados con el tamaño del campo y el número de jugadorxs, pero hay bastantes más. Algunos tienen que ver con el juego en sí y otros, con lo que lo rodea.
Es cierto que un artículo como este puede no parecer muy necesario a lxs jugadorxs y padres y madres que llevan ya un año en la categoría, pero a la otra mitad del equipo le será de utilidad. 
Además, a lxs veteranxs también les viene bien tener aquí clarificadas las singularidades del rugby que viviremos esta temporada, no vaya a ser que no se acuerden =)

Y si alguien detecta más elementos nuevos (y con cierta relevancia) que haya pasado por alto, ¡que no dude en comentarlo!


Tamaño del campo y cantidad de jugadorxs


Estos cambios saltan a la vista, pero ya veréis que traen consigo otras implicaciones. Se pasa de jugar en medio campo a jugar en el campo completo, lo cual en sí ya es una diferencia muy sustancial. Y esta ampliación significa también que hay variaciones en algunas distancias que suponen tener que adaptar nuestra técnica y/o fuerza para tener éxito (1). Por ejemplo:
  • El alineamiento para el saque de lateral (también llamado touch, o lineout) se sitúa a entre 5 y 15 metros de la linea lateral (antes era entre 2 y 7).
  • Al hacer el saque inicial, o tras cada marca, el balón ha de superar la distancia de 10 metros (antes eran 5).


También, al jugar en todo el campo, pasan a activarse todas las líneas del mismo, mientras que antes solo importaban y se señalaban las del área de juego (es decir, el campo de juego + zonas de marca). Así que ahora vamos a tener el lujo de una línea de medio campo y las que delimitan la zona del formación de la touch, entre otras. 
Además, ahora las distancias se cumplirán a rajatabla, al contrario que en la escuela, donde todo era mucho más laxo.

Líneas y zonas (de nombre bastante intuitivo) de una cancha de rugby a partir de sub-14. 
Tengo curiosidad por ver quién intenta hacer una marca en la línea de 5 metros. ¡Un clásico!

Y al ampliar el campo y disponer de líneas se incorpora a nuestro rugby un concepto nuevo (que ya explicaremos mejor): la zona de 22, que es donde hay que apretar más en defensa o en ataque y en la que se aplican algunas singularidades del reglamento que deberemos aprender.

Las nuevas medidas acarrean otra serie de consecuencias relacionadas con el juego. Ahora los recorridos serán más largos, por lo que habrá más fatiga y más espacios para defender, dos circunstancias que hacen más necesaria la cooperación. También por el hecho de que ahora lxs jugadorxs podrán coger mayor potencia de carrera, dificultando los placajes si no hay una buena organización.

Otra clave del nuevo tamaño de la cancha es que será necesario aprender a hacer pases más largos. Es decir, tendrá mucha más relevancia el spin y otros pequeños gestos técnicos que hacen posible dar un mayor alcance a los pases (2). Del mismo modo, la apertura de mayores espacios propiciará que adquiera más relevancia el juego al pie (chutes en el juego abierto).

Pasaremos a jugar con 15 jugadors sobre la hierba, en vez de 11. Sin embargo, no es tan importante el incremento numérico como el hecho de que a partir de ahora cada muchach@ pasará a tener una posición concreta.
La última temporada solo hacíamos uso de medio-melé, zaguero y alas, mientras que el resto de jugadors se distribuían por el campo con criterios bastante laxos. En el futuro el equipo estará dividido entre "delanteros" (del 1 al 8) y "tres cuartos" (del 9 al 15) y cada individuo tendrá unos cometidos propios durante el juego. Este será uno de los grandes rasgos diferenciadores de la nueva temporada. Rugby de verdad.

Por otro lado, los partidos de sub-14 duran 60 minutos divididos en dos mitades. No es una gran diferencia respecto a la anterior categoría, donde se recomendaba un acumulado de 60 minutos entre todos los partidos de la jornada, pero sí que aumentará la exigencia física. Esto será a causa, entre otros elementos, ¿de qué? Correcto, del mayor tamaño del terreno de juego ;) Así pues, este año comenzaremos a trabajar el condicionamiento físico para hacer frente a las exigencias del juego.


Las formaciones fijas


La melé pasa a ser de ocho jugadores (es decir, se incopora la tercera línea) y, además, ahora ya habrá impacto y empuje. 
Básicamente se diferenciará de la melé de los adultos en que solo se podrá empujar, como mucho, un metro hacia atrás al equipo rival. También, en que con el empuje no se podrá hacer girar al equipo contrario, aunque esto aún está por confirmar (3).
Ya en la categoría anterior disputaban el talonaje del balón, pero tampoco está claro si podrá hacerlo cualquier jugador de la primera línea (como ocurre en el rugby adulto). De ser así podremos tenerlo en cuenta para conseguir alguna ventaja.

Así quedará formada una melé de sub-14 en adelante.
También se podrá presionar al mediomelé cuando saque el balón, pero esto ya lo permitían antes en la mayoría de lugares. 
L@s jugador@s que no participan en la formación de la melé seguirán poniéndose en una línea a 5 metros de distancia, como hasta ahora.

En cuanto a la touch, además de lo mencionado más arriba, el principal cambio en el saque de lateral consistirá en la cantidad de jugadors que compondrán la formación: ahora la marcará en cada ocasión el equipo que efectúe el lanzamiento, con un mínimo de dos. Recordamos que hasta ahora esa cantidad era fija (cuatro en línea, más lanzador/a, más receptor/a), 

Aquí también se incrementa un poco la distancia a la que debe ponerse el resto de jugadorxs, pasando de 7 a 10 metros y dando algo más de ventaja al ataque.

Y este es el aspecto que tendrá una touch justo antes de realizar el saque.

La touch de sub-14 solo se diferencia de la adulta en que todavía no se podrá levantar a lxs jugadorxs para poder atrapar el balón en el saque.

Al margen del reglamento, estas fases de conquista pasan a tener un gran valor estratégico y psicológico, pues proporcionan balones para usar en buenas condiciones y, además, dominar este aspecto del juego tiene un gran efecto desmoralizador en el equipo rival.




Formas de marcar puntos


De las cinco formas que hay en rugby de conseguir puntos, hasta ahora solo podíamos hacer uso de una: el ensayo (también llamado "marca" o "try"), que a partir de ahora valdrá cinco puntos de verdad. 
Se podrá conceder también un "ensayo de castigo" (o "try penal") cuando el juego sucio de un equipo impida al otro marcar.

El resto de nuevas formas de puntuar consiste en chutar a palos (4). Efectivamente, a partir de sub-14 esas grandes haches que adornan y caraterizan nuestros campos pasan a tener utilidad y conseguiremos puntos si nuestros pateos pasan entre los dos palos verticales y por encima del horizontal. Hay tres tipos de chutes:
  • De golpe de castigo: se para el juego y el balón (generalmente) se coloca en el suelo donde se ha cometido la infracción. Si entra vale 3 puntos.
  • Drop: sin que pare el juego se efectúa un chute de bote-pronto. Si entra vale 3 puntos. Se suelen ver pocos.
        
Seguramente, el drop más famoso de la historia del rugby: Jonny Wilkinson rompe el empate
contra Australia en los últimos minutos de la final del mundial de 2003.
Gracias a él Inglaterra se llevó la única Copa Webb Ellis que ha conseguido
una selección del hemisferio Norte.

  • Conversión: conseguir un ensayo otorga a un equipo la posibilidad de un chute a palos con el juego parado. Puede ponerse el balón en el suelo o chutarlo como un drop y supone 2 puntos más si entra.
Es muy importante saber que el lugar donde se efectúa el chute de conversión depende de en qué lugar de la zona de marca se consiga posae el balón: el pateador podrá elegir cualquier distancia desde el punto donde se ensayó hacia atrás en línea recta para colocar el balón, con la finalidad de obtener mejor ángulo. Así pues, debemos aprender cuanto antes a llevar el balón "bajo palos" al hacer el ensayo, para darle todas las facilidades a nuestrxs pateadorxs.

Con estas nuevas formas de conseguir puntos a nuestro alcance, sumado a la mayor relevancia que tendrá el juego abierto con el pie, es fácil comprender que cobrarán importancia las skills (destrezas) relacionadas con los chutes y entrará en escena la figura del/la "especialista" en estos lances del juego, uno de los aspectos más atractivos del rugby.  


Infracciones


Los errores técnicos que hasta ahora se sancionaban con una melé en contra (si se cae un balón hacia delante o si no conseguimos avanzar con nuestro maul, por ejemplo) seguirán teniendo las mismas consecuencias. Sin embargo, mientras que antes no había distintción entre las acciones sancionadas con "golpe", ahora se empieza a distinguir entre "golpe de castigo" y "golpe franco" y conocer las diferencias entre uno y otro va a ser del todo necesario (5).

Además, tras un golpe decretado por un/a árbitr@ en la escuela el equipo infractor debía retroceder 5 metros, en tanto que ahora deberá retroceder 10 metros antes de entrar en juego, ya sea en un GC o en un GF.

Sin pretender ser exhaustivos, se sancionan con golpe de castigo (GC) las infracciones "graves", como los fueras de juego, el juego sucio o peligroso o el balón retenido por un/a jugador/a que esté en el suelo; y se otorga un golpe franco (GF) cuando el equipo rival comete alguna falta relacionada con una técnica pobre, como por ejemplo no colocarse correctamente en una melé, en una touch, en un ruck o en un maul o hacer creer al equipo rival que el balón ha salido de esas formaciones (6). También se sancionan con un GF las pérdidas de tiempo.

Por otra parte, las expulsiones de jugadors, ya dejan de ser "educativas" y no sancionan solo a un/a jugador/a, sino a todo su equipo. Es decir, l@s expulsad@s ya no serán sustituíd@s, sino que su equipo pasará a estar en inferioridad numérica
Y, claro, entran en escena las tarjetas del árbitro. Recordad: la amarilla supone 10 minutos de expulsión y con la roja esta es definitiva.

Teniendo en cuenta la cantidad de reglas que surgen o que cambian este año (además de lo que supone recibir una tarjeta) nos tomaremos, aún más que antes, el conocimiento del reglamento como una skill más, ya que puede otorgarnos una ventaja táctica considerable. Como digo: tan importante como saber hacer un pase o un placaje.


Hasta aquí he descrito las novedades del rugby de nuestra nueva categoría que hacen más referencia a los aspectos técnicos. En otra entrada (espero que pronto) comentaré sobre lo que rodea al juego, lo que tiene que ver con aspectos más mentales, como la filosofía propia o la preparación.
Si tenéis alguna duda que pensáis que pueda resolveros o creéis que me he dejado algún tema del que escribir, ¡por favor sentíos libres para comunicármelo!






(1) Para quien aún no esté muy puest@ en este deporte, las dimensiones de un campo de rugby son equivalentes a las de un campo de fútbol.

Aquí solo pretendo comentar cambios significativos respecto a algunas normas. Para hablar del reglamento de forma que todo el mundo pueda entenderlo ya tendremos otras entradas, en las que también explicaremos la utilidad de cada una de las líneas del campo.

(2) El spin (que significa "giro" en inglés) consiste en el movimiento rotatorio del balón simulando el de una bala. Con ello se consigue que el proyectil (en este caso el balón) cubra una distancia más larga y con mayor precisión. 
Veo con cierto agobio cómo muchxs jugadorxs, cuando aprenden a realizar este tipo de pase, lo usan en todas las circunstancias. Esta será una costumbre que deberemos reeducar, ya que SOLO debe usarse para llegar a un objetivo lejano. 
Un motivo es que para distancias cortas, donde se requiere más inmediatez, se pierde demasiado tiempo en praparar el balón en las manos para poder hacerlo rotar. Otro es que la fuerza que se le da al pase lo hace difícil de controlar por l@s compañer@s (con lo que el oval suele acabar cayendo hacia delante y nos pitan melé en contra).
Para las cortas distancias lo adecaudo es un pase pop, colgadito, con suavidad. Y bien lo saben ell@s.

(3) Hasta la temporada pasada (2017-18) la categoría de sub-14 se ceñía a las normas del "rugby gradual", como aún siguen haciendo las escuelas (es decir, de sub-6 a sub-12). Con ese reglamento la transición al rugy adulto se hacía algo más suave, recortando 10 metros el ancho del campo y con solo 13 jugadores. Sin embargo, aún no he conseguido hacerme con una copia del reglamento nuevo y, por las respuestas de gente implicada, llego a dudar de que se haya publicado uno. De ahí que dude con algunas normas.

(4) No son "porterías". Se les llama simplemente "palos" (todo muy intuitivo, como los nombres de las líneas). En el rugby de escuela no se usan.

(5) Aunque creo que me estoy excediendo en los detalles, ahí van ejemplos:
  • En un GF no se puede chutar directamente a palos para conseguir puntos, pero sí en un GC.
  • Si un GC se chuta a touch (fuera del campo) el consiguiente saque de lateral tendrá lugar en el punto donde el balón haya salido (ya sea directamente o rebotando en el suelo) y lo efectuará el equipo que ha pateado. Sin embargo si en un GF se patea a touch, el saque lo realizará el equipo rival, y a la altura del punto desde donde se chutó en caso de que salga directamente fuera.
  • Al patear un GC el equipo rival no puede "cargar" (bloquear) el chute, pero sí se puede cargar contra un GF e incluso intentar placar a quien patea. 

(6) Para madres y padres nuev@s (y para algunxs veteranxs, me temo) estos dos últimos términos son definidos brevemente en otros lugares de este blog, pero espero poder escribir más ampliamente sobre ellos en futuros posts.
Precisamente, circula estos días por internet un video  en el que se ve (a cámara super lenta) a un medio-melé simulando que saca el balón de una melé para atraer a los defensas hacia la derecha, mientras el 8 coge el balón y entra por la izquierda consiguiendo una marca. Tiene pinta de ser una acción bastante ilegal y no mola que se viralicen ese tipo de florituras, porque luego ls chavalxs quieren emularlas, prescindiendo de acciones más efectivas pero menos efectistas. 


lunes, 12 de febrero de 2018

Estructura de la sesión de entrenamiento en sub-12.

La mayoría de l@s que ahora entrenamos a jóvenes al principio comenzamos utilizando con ell@s la misma "metodología" con la que aprendimos nosotr@s el rugby. 
Cuando llegué al club para ayudar a entrenar a chaval@s también lo hacía así: aplicaba lo mismo que había visto como jugador, no porque creyera que fuera lo mejor, sino porque no conocía otra forma.
Afortunadamente, vamos aprendiendo algunas cosas y los tiempos de la vieja escuela van quedando atrás en cuanto a dos grandes aspectos, como la estructura de la sesión de entrenamiento y, digámoslo así, la pedagogía para el aprendizaje deportivo.

De lo que toca hablar hoy es de lo primero, la estructura: los elementos que suelen componer un entreno en sub-12. No se trata de un esquema fijo (al final hablamos de algunas variantes), sin embargo, sí es una fórmula que nos acerca al éxito y su aplicación mejorará con la experiencia (1).


TEMA

Para empezar, una sesión de entrenamiento va sobre un único tema (o dos, como mucho). Es decir, solo se trabaja un aspecto del juego: avanzar, placaje, evasión, etc.
En realidad es imposible trabajar solo una cosa, porque muy difícilmente se encuentran componentes del juego totalmente aislados del resto, pero queda claro que el foco se pone en uno. Y este puede llegar a ser muy concreto, como por ejemplo, el contrapié, si se trata de un aspecto que esta resultando especialmenete difícil de asimilar, o por otras causas.

Antiguamente eran comunes las sesiones con un poco de pase, un poco de placaje, un poco de ruck... Estoy convencido de que no es una manera eficiente de trabajar. Entre otras razones, porque cada uno de los elementos debería trabajarse de forma integral (como veremos después), practicando tanto la técnica como la toma de decisiones en cada uno de ellos.

¿Y cómo se elige el elemento a trabajar en la sesión? Pues debería depender de la planificación. En sub-12 esta va por trimestres y dentro de cada trimestre (o mesociclo) normalmente dedicamos un día de la semana al movimiento del balón y el ataque y otro a la "conquista" del balón. Si no hay trobada, el sábado solemos reforzar lo que haga falta según los objetivos marcados.
Realmente, no me parece adecuado ponerse a entrenar lo que ha salido mal en el último partido, ya que estamos formando jugador@s a largo plazo y deberíamos priorizar los aspectos básicos e ir trabajando sobre ellos una vez asentados, siempre de acuerdo con esa planificación previa (2).


ACTIVACIÓN

Creo que fue una de las primeras cosas que cambié en la forma de entrenar a l@s chaval@s. En vez de hablar de "calentamiento" hablamos de "activación", porque esta incluye la preparación tanto física como mental para la sesión. 
Solemos comenzar con juegos porque con ellos se alcanza una buena intensidad y porque permiten ejercitar todo tipo de habilidades rugbísticas en una sola actividad.

Normalmente, si hay jugador@s en el campo antes de que lleguemos l@s entrenador@s, nos gusta que ya estén calentando con un tocata (rugby sin placaje). A veces dejamos que continúen, variando alguna regla para que sirva ya para lo que se va a trabajar después. Si no, un juego que usamos muy a menudo para activarles es nuestro "Cuadrado de la Muerte" (3). Si lo habéis visto sabéis que sobre todo potencia el manejo y el movimiento rápido del balón (espero que se contagien de esta obsesión), la protección del balón, el contacto y, muy especialmente, la activación mental (por eso lo usamos también antes de los partidos).
Pero, aunque este lo usamos porque nos viene bastante bien para nuestros propósitos, no es que sea un juego más extraordinario que el resto. Con cualquier otro l@s niñ@s también pueden trabajar un montón de elementos y lo hacen divirtiéndose, por lo que además le meten intensidad. 

Se dice que alguien que observe un entrenamiento debería ser capaz de saber de qué irá la sesión solo viendo la activación. Esto es porque, como hemos dicho, solo se trabaja en profundidad un tema por sesión y porque la activación física y mental debería ir enfocada específicamente a preparar a la muchachada para trabajar ese tema.
Así pues, aunque usemos el "Cuadrado de la Muerte" innumerables veces, siempre cambiamos algunas normas, para que sirva de adaptación a lo que vamos a trabajar después.
Y si no usamos el Cuadrado, usamos cualquier otro juego. O tocatas, con normas que varían según las necesidades del entrenamiento (4).

El tiempo de "calentar" haciendo las típicas líneas de pase ya pasó a la historia. Es aburrido para l@s niñ@s, por lo que se hace sin motivación y tampoco provoca una activación mental. Además, solo se trabaja el pase, pero de una forma totalmente irreal que no sirve para la adquisición de una destreza (5).

Y de dar una vuelta o dos trotando alrededor del campo mejor no hablemos... ¡Pero qué bien viene cuando no te ha dado tiempo a preparar el espacio para la sesión! =)


SITUACIÓN PROBLEMA

Básicamente, se trata de plantear un juego o un ejercicio en el que se evidencie la necesidad de trabajar aquello de lo que va a tratar la sesión: si va a ir sobre pases largos se plantea una actividad en la que solo se tendrá éxito gracias a la ejecución de ese tipo de pases, por ejemplo, ampliando las distancias entre compañeros. Es como la revelación que justifica la sesión que va a comenzar.

Este es uno de los dos aspectos más complicados para mí al preparar una sesión. A menudo me supone un auténtico quebradero de cabeza encontrar o diseñar el ejercicio más adecuado para que l@s propi@s jugador@s "descubran" que deben mejorar unas habilidades concretas y practicarlas en el entrenamiento. 

A veces usamos el mismo juego de la activación, con sus normas modificadas, para evidenciar el problema que la sesión nos ha de ayudar a solucionar. Algunos ejemplos: movimiento rápido del balón, recepción y pase en carrera, gestión de los agrupamientos... 


EJERCICIOS ANALÍTICOS

Nosotros solemos pasar a esta parte sin practicar antes ninguna situación pedagógica (después se explica en qué consisten), aunque vamos a intentar modificarlo.
Los ejercicios analíticos son aquellos en los que solo se practica el gesto técnico y muchas veces se pueden ejercitar de forma individual, como cuando se trabaja un contrapié con conos o el placaje a uno de los tubos. 
Otras veces se necesita a algún/a compañer@, como cuando hay que entrenar el pase y recepción (es complicado que un balón de rugby te vuelva solo) o cuando hay que placar a un rival "de verdad". Pero en todo momento lo que van a hacer está establecido con anterioridad: va a recibir mi pase y me lo va a devolver; va a caminar por mi derecha y yo le espero aquí para derribarle; le alejo del balón con el hombro, pero sé que no me lo disputará porque lleva un escudo... y así.
En definitiva, el jugador no toma decisiones aquí. Solo progresa en la ejecución técnica, adquiriendo una mecánica adecuada en los movimientos.


SITUACIONES PEDAGÓGICAS

Una de las partes más importantes de una sesión de entrenamiento. Se trata de ejercicios que involucran a un grupo reducido de jugador@s en acciones aisladas del juego donde hará falta la técnica practicada en los ejercicios analíticos previos para tener éxito. Aquí ya hay un ataque y una defensa y se modifican todas las variables (espacio, tiempo, jugadores en cada bando, tipo de defensa, etc.) para adecuar las situaciones a lo que se ha trabajado.
La situación pedagógica básica sería un uno contra uno (1v1) y, a partir de ahí, se puede dar todo tipo de combinaciones: dos contra uno (2v1), un atacante y otro que se incorpora contra un defensa (1+1v1), 3v1, 3v1+1+1, 3v2... Y así.

A estas situaciones se las llama "abiertas" (las analíticas son "cerradas") porque se dispone un planteamiento de salida, pero su desarrollo y final no están establecidos de antemano, sino que dependen de las decisiones que tomen l@s jugador@s
El aprendizaje aquí está en la TOMA DE DECISIONES: el hecho de tener a un/a oponente ejerciendo presión nos obliga a "pensar" y esto es lo que nos permite transformar la simple técnica adquirida en skill (destreza). 
Es pura matemática:
TÉCNICA + PRESIÓN = SKILL

Solo la técnica no nos vale para nada en un partido de rugby. Ya dije en otro post que todo entrenador, sea cual sea su estilo, aspira a que sus jugadores "piensen", es decir, que tomen en todo momento la decisión más adecuada sobre qué hacer, cómo y cuándo a lo largo de un partido. Esto se consigue a base de plantear este tipo de situaciones (es decir, abiertas) en los entrenamientos.


El maestro David Carreras ideó (y registró) este "ecualizador" con el que controlar los parámetros requeridos al diseñar
ejercicios (drills) de rugby. Tenerlo en mente resulta muy útil para adaptarlos sobre la marcha.


Cuando sabes qué es lo que quieres trabajar en un entrenamiento, es fácil recopilar unos cuantos ejercicios o juegos sobre el tema. Si consultas internet tienes un millón a tu alcance. Pero, para mí, la otra cosa más complicada a la hora de preparar la sesión es conseguir establecer una evolución en los ejercicios (cerrados y abiertos) lo más adecuada posible. Entiendo que no sea algo especialmente arduo, pero a veces cuesta encontrar la selección "perfecta" de entre todos los ejercicios que pueden barajarse.

Un apunte: en los ejercicios debemos tener cuidado de que no se formen colas demasiado largas de jugadores que esperan entrar en acción, porque matan la activación en todos los aspectos. Por eso intentamos tener dispuestos varios espacios para, si es posible, que tod@s l@s jugadores estén ejercitándose a la vez o con una espera adecuada para la recuperación tras el esfuerzo. 


JUEGO (MODIFICADO)

Después de asumir la necesidad de mejorar algún aspecto de nuestro juego, de ejercitarlo técnicamente y de poner esa técnica a prueba bajo presión en situaciones condicionadas, ahora es el momento de trasladar lo aprendido durante la sesión a una situación de juego lo más real posible. Aquí participa todo el equipo en un partido simulado, modificado por necesidad (por ejemplo, sin melés o touches por falta de jugadores o tiempo) o por interés, modificando algunas normas para potenciar el uso de lo que se ha trabajado durante el entrenamiento.

No hará falta decir que resulta muy gratificante apreciar cómo durante este "partidito" aplican con éxito lo practicado durante la sesión, aunque no ocurre tantas veces como desearíamos.


FEEDBACK

Al principio y al final se da feedback sobre el entrenamiento en nuestro "círculo sagrado".
La primera vez (preferiblemente antes de la activación) se explican los objetivos de la sesión y se introduce o recuerda algo de teoría necesaria. También se comentan cosas de otros entrenos o partidos.
En la recapitulación final se repasan los contenidos de la sesión y los conceptos aprendidos. Antes de una trobada se dan algunas instrucciones y se explican los objetivos concretos para ese día (6).


VARIACIONES

El tipo de sesión que se ha descrito aquí está basado en un modelo "todo-parte-todo", en el que se empieza por lo general, se pasa a lo más concreto y se acaba con lo general otra vez.
Pero hay otros modelos o variaciones de este. Por ejemplo, un esquema "todo-parte-todo-parte..." en el que, tras una activación se pasa al juego modificado que se irá interrumpiendo a lo largo de la sesión con diversos "talleres" más analíticos o pedagógicos para potenciar aspectos del juego que se vea más necesario potenciar.
De hecho, es probable que tiremos de este modelo más a menudo en las próximas semanas, procurando transferir inmediatamente a situación de partido algunas habilidades. En ocasiones, casi más como una "adaptación" que como un auténtico aprendizaje (7).

También variamos el esquema de la sesión para poder practicar fases estáticas de conquista (melés, touches y los saques) u otras situaciones de partido.

Otro tipo de sesión que nos ha dado buenos resultados (aunque casi nunca usamos) es el de basarla en un partido de rugby al que se le van cambiando las reglas en función de lo que haga falta potenciar. Por ejemplo, prohibiendo u obligando a ciertos tipos de acciones: no correr de lado, marcar tras al menos tres pases, no placar por encima de la cintura...
En realidad no estoy plenamente convencido de que sea un buen recurso didáctico, pero las poquísimas veces que lo hemos usado ha funcionado bastante bien. 

Y en general, ya se sabe que según cómo desarrollándose el entrenamiento puede verse la necesidad de irlo modificando sobre la marcha. Así que ni modelo, ni esquema. A improvisar.


Para terminar voy a hacer hincapié en que lo que acabo de describir es solo un marco teórico, una pauta. No quiero caer en el error común de creer hacer algo bien solo por el hecho de (creer) saber cómo se hace. De la teoría a la práctica hay un mundo y aún falta mucha experiencia por acumular, por lo que todavía queda mucho margen de mejora.
Es más, el simple hecho de revisar y poner en orden las nociones aprendidas sobre el diseño de una sesión ha provocado que empecemos a aplicar unas cuantas correcciones en los próximos entrenos.

En fin, si está bien como teoría, sacarle todo el provecho en la práctica ya será la leche. Aunque para entonces puede que ya conozcamos teorías mejores.



(1) Cada maestrillo tiene su librillo y cada cual sabe lo que mejor conviene a su equipo, así que lo que explico aquí solo es lo que nosotros aplicamos en sub-12 y está dirigido, principalmente, a padres, madres y jugador@s de sub-12.
Si en algunos momentos comparo la metodología de la nueva escuela (que tampoco es tan nueva) con la que se solía usar es solo para entender por qué la adoptamos en nuestro equipo.
Por eso mismo invito a cualquier entrenador/a o aficionad@ que lea estas líneas a debatir el asunto y/o a mostrarme otras metodologías que desconozca.

(2) Aun así, es bueno un cierto equilibrio entre el corto y el largo plazo. Si, por ejemplo, no hay que volverse loc@s con las melés en las trobadas, pero sí podemos dar algunas claves para que vayan desarrollando una melé más fiable hasta el día en que toque entrenarlas de verdad.
Sobre la planificación de nuestra temporada y sus ciclos no me extiendo aquí, porque está planeado tratarlo en profundidad en otra entrada. Y también espero hablar de lo que entendemos nosotros por "conquista".

(3) Que no os asuste el nombre, ¡no es realmente un cuadrado! :P

(4) Eso sí: no tengo claro que alguien pueda distinguir fácilmente de qué ira nuestra sesión observando solo la activación.

(5) Esto no quiere decir que nosotros NUNCA lo usemos, pero si lo hacemos es solo brevemente dentro de los ejercicios análiticos (que luego veremos) para coger una mecánica de movimientos. Pero lo consideramos una excepción.


(6) Ya sabéis que a veces nuestros Círculos Sagrados tienen una duración algo excesiva (y eso, siendo generoso conmigo mismo)
. En gran parte es por las ganas que tengo de hablarles de mil cosas a l@s chic@s (y creo que ya traté algo de eso en otra parte), pero otra importante razón la trataremos en otra entrada.

(7) Para mí, la adaptación se diferencia de la activación en que se enfoca a habilidades concretas. Mientras que usamos la activación para llegar a un punto de "intensidad" física y mental adecuadas, la adaptación pretende facilitar las funciones psicomotrices o mentales necesarias para un determinado objetivo, sin buscar aprender o mejorar ningún elemento técnico o táctico. 

Por ejemplo: juegos con las manos para facilitar el posterior manejo del balón; ejercicio de cuclillas para facilitar que en la siguiente actividad se baje el centro del gravedad del cuerpo (para placar, por ejemplo); juegos de asociación con compañeros; juegos de toma rápida de decisiones... aunque no tengan nada que ver con el rugby.


domingo, 21 de enero de 2018

Historia del fútbol de Rugby (I)

Resulta que hay padres y madres que consideran que el rugby es un deporte demasiado violento para sus hj@s, y por eso no les apuntan para que lo practiquen. Por supuesto, piensan que es violento porque no lo conocen bien, pero si supieran de los antecedentes de nuestro deporte se desmayarían ante tanta brutalidad.

Los antiguos romanos practicaban el harpastum, que a su vez adoptaron de los griegos, un juego en el que dos equipos competían por llevar una pelota al lado contrario. Se permitía prácticamente todo, excepto matar, por lo que parece que era especialmente valorado entre los legionarios como parte de su entrenamiento físico.

Como el Imperio Romano era tan extenso, variantes de este deporte se hicieron corrientes en gran parte de Europa y tuvieron continuidad durante toda la Edad Media y también la Edad Moderna. Entre ellas tuvo gran difusión el llamado fútbol de carnaval (1), donde podían participar grandes cantidades de vecinos de la ciudad y eran habituales (y legales) las patadas, los puñetazos o incluso los estrangulamientos. Hoy no nos extrañará que hubiera lugares donde llegara a estar prohibido.
Otra de esas variantes es el llamado Calcio Fiorentino, típico de esa ciudad italiana y seguramente el heredero más directo del harpastum de las huestes latinas. Aún se celebran hoy en día partidos anuales en los que los jugadores llevan las vestimentas clásicas (2).


Diferentes lances de juego del calcio fiorentino. Da una idea de lo mucho que se ha suavizado el rugby de hoy.


Hecho: se lleva jugando deportes similares al rugby durante toda la era cristiana.


En los inicios del siglo XIX el football era muy popular en Inglaterra. Se jugaba en todas partes, pero en todas partes tenían sus propias reglas, por lo que, para jugar un partido entre equipos de diferentes lugares, había que pactar las normas previamente. Aunque no es que hubiera grandes disparidades (y cada vez menos) en los reglamentos y, en general, el balón podía chutarse o llevarse en las manos y se podía agarrar y también dar patadas a los rivales.
Así pues, no había un único juego de fútbol, sino que convivían el fútbol de Eton, el futbol de Cambridge, el fútbol de Londres, etcétera. Pero el fútbol con normas de la escuela de la ciudad de Rugby se fue extendiendo más que el resto y lo adoptaron cada vez más escuelas. 


Hecho: el rugby toma su nombre de la ciudad inglesa donde fue inventado.


La leyenda dice que en esa escuela de  Rugby, un día de 1823, un tal William Webb Ellis, estudiante de teología de 17 años, decidió coger el balón con las manos durante un partido de fútbol y correr con él hacia la marca, dejando atónitos a los demás jugadores. La espontánea innovación cayó en gracia y pasó a formar parte de las normas del fútbol de Rugby por los siglos de los siglos.
Este acto de rebeldía del seminarista es considerado el inicio del rugby moderno y se le ha reconocido su contribución a nuestro deporte nada menos que poniendo su nombre al trofeo de la Copa del Mundo.

En realidad, parece ser que la novedad que introdujo el bueno de Bill no fue la de coger el balón con las manos, lance que solía estar permitido, sino tenerlo en ellas mientras corría hacia delante.


Hecho: William Webb Ellis inventó el rugby moderno en 1823.

Hecho: esta historia no es del todo cierta, pero tiene su encanto (3).


En aquella época no era costumbre escribir las reglas y aún pasarían dos décadas más hasta que en 1845 se redactó el primer reglamento escrito del fútbol que se jugaba en Rugby (sí, aunque se pudiera correr con el balón en las manos aún era fútbol). Y hacerlo ayudó a que se extendiera todavía más como código preferido, por mucho que otras escuelas también empezaran a redactar los suyos propios.

Las normas del fútbol se fueron homogeneizando poco a poco, al mismo tiempo que se reducía su nivel de violencia, hasta que en 1863 se convocó una reunión para unificar definitivamente las reglas del juego. En el transcurso del encuentro, que se celebró en una taberna y duró varios días, se generó un intenso debate en torno a dos normas: la de poder correr con el balón en las manos y la de poder patear en la espinilla (hacking) a un rival (ya se ve que aún era un juego bastante más violento que hoy) (4).
No hubo acuerdo entre los defensores y los detractores, por lo que se propició el primer gran cisma en esta historia y lo que antes era simplemente fútbol se dividió en dos deportes distintos: el fútbol de Rugby y el fútbol asociación.

A raíz de aquella reunión, los partidarios de eliminar las normas controvertidas fundaron la Football Association y crearon su código, en el que se jugaba solo con el balón en los pies y sin darse golpes. Es lo que hoy día se sigue conociendo como fútbol, sin más ni más, o balompié (5).

Los que siguieron jugando al fútbol de Rugby aún tardaron un poco más en estandarizar su propio código. A tal fin crearon en enero de 1871 la Rugby Football Union y en junio aprobaron el primer reglamento unificado del deporte oval. 
Y entre ambas fechas se disputó el primer partido internacional de fútbol rugby (y de cualquier tipo de fútbol, de hecho), entre Escocia e Inglaterra, con victoria de los primeros.


Hecho: el rugby y el fútbol eran el mismo deporte hasta 1863.


Ambos deportes son tipos de fútbol, pero en la mayor parte del mundo esta denominación se la ha apropiado el que se juega con los pies. 


Hecho: en realidad, al fútbol es más correcto llamarlo soccer, como hacen en USA (6).


El balón


Al principio del siglo XIX los balones con los que se jugaba al fútbol (en cualquiera de sus códigos) solían estar hechos con vejigas de cerdo, cubiertas con varias piezas de cuero cosidas entre sí. Por entonces solo podían hincharse soplando a pleno pulmón y esto era muy peligroso, porque las enfermedades de los cerdos podían transmitirse mediante este proceso.
En la ciudad de Rugby, muy cerca de la escuela donde nació el deporte, había dos fabricantes que pasaron a la historia. James Gilbert se hizo famoso por la calidad de sus balones y su negocio ha llegado hasta hoy, siendo los balones Gilbert los más prestigiosos en la actualidad. 


Balón fabricado por Gilbert en 1851.

Sin embargo, el otro gran fabricante, Richard Lindon, fue quien hizo más por el desarrollo de los balones, tanto de rugby como de fútbol. Él se ganaba la vida haciendo zapatos (al igual que Gilbert) en su negocio situado justo enfrente de la Public School de Rugby. Pero pronto los alumnos le pidieron que les fabricara pelotas y, gracias a los adelantos que introdujo, llegó a hacerse el principal proveedor de varias ciudades (o así anunciaba su negocio).

Usar vejigas de cerdo hacía que cada balón tuviera un tamaño distinto, dependiendo del que tuviera el propio animal, y que adoptara una forma parecida a la de una ciruela. Pero hacia 1860 Lindon comenzó a sustituir la vejiga por caucho y con ello pudo darle a los balones la forma que deseara, propiciando la estandarización del modelo (7).
Los jugadores del fútbol que se jugaba con los pies necesitaban que el balón rodara, por lo que se empezó a hacer redondo para ellos, pero los jugadores de Rugby pedían que tuviera forma de huevo para diferenciarse de los demás (y también para poder agarrarlo mejor) (8). De esta forma, Lindon fue el creador tanto de la pelota esférica de fútbol como de la ovalada de rugby.
No solo eso, sino que también inventó el primer hinchador de balones, consistente en un mecanismo parecido a una jeringuilla grande de cobre (9).

Richard Lindon y sus pelotas... de rugby de 1880.

El mismo año en que se fundó la FA, 1863, se dio la primera regulación para los balones de fútbol, aunque fue en 1872 cuando se especificó su forma definitiva. Pero en el caso del rugby no fue hasta 1892 que la federación inglesa hizo obligatoria la forma ovalada para la pelota, aunque continuó durante años haciéndose cada vez más aplanada.

Si bien los nuevos materiales ayudaron a perfeccionar las pelotas, estas seguían recubiertas de cuero, que absorbe la humedad, por lo que se volvían muy pesadas cuando llovía. Con la introducción de los materiales sintéticos que sustituían al cuero, aún se usaban balones de unos u otro en función de si el clima y el campo eran secos o húmedos. Y, si no me equivoco, no fue en época tan "reciente" como los años 80 (¡quién lo diría!) cuando acabó generalizándose el uso de los balones sintéticos.

Aunque seguramente hay por nuestro club unos cuantos individuos a quienes preguntarles sobre estos útlimos cambios para conocer más detalles.






(1) Según las regiones tenía diferentes nombres y diferentes normas.

(2) 'Calcio' (pronunciado 'calchio') es la palabra con la que los italianos designan al fútbol. Resulta revelador que signifique 'patada', evidenciando sus orígenes. 

(3) En la misma ciudad de Rugby hay una placa conmemorando poéticamente "la hazaña" de quien actuó "con fina indiferencia por las normas del fútbol tal como se jugaba en su época".


(4) Para defender la permanencia de las normas del fútbol de Rugby hubo quien dijo que si se eliminaran estas también se estarían eliminando del juego "el coraje y las agallas", de forma que hasta "un puñado de franceses os derrotarían con solo una semana de entrenamiento". No me queda claro a quién despreciaba más, si al nuevo fútbol o a los gabachos.

(5) La FA Cup, disputada en Inglaterra, se llama oficialmente Football Association Challenge Cup y es la competición de fútbol (balompié) más antigua del mundo.

(6) Pero no se originó en USA la palabra, ni tampoco recientemente. Ya en el siglo XIX en Inglaterra denominaban 'soccer' al balompié, como abreviatura de 'association', de la misma manera que al rugby también solía llamársele 'rugger'

(7) Para hacernos una idea de la multiplicidad de formas que tenían las pelotas a mediados del siglo XIX podemos fijarnos en esta estrofilla que al parecer cantaban en el Brighton College por aquella época:


“And Eton may play with a pill if they please,
 And Harrow may stick to their Cheshire cheese
And Rugby their outgrown egg, but here
is the perfect game of the perfect sphere.”

(Traducción: "En Eton que jueguen con una píldora si quieren,
en Harrow que se queden con su queso de Cheshire
y en Rugby tienen su huevo gigante, pero aquí
está el juego perfecto de la esfera perfecta.")

(8) Y también porque se abolió una norma que obligaba a chutar a gol para ganar un partido.

(9) Su mujer, que era la hinchadora "oficial" de balones murió a causa de una enfermedad contraída soplando vejigas de cerdo, por lo que Lindon tenía una motivación adicional para inventarlo. Pero desgraciadamente (para él) no lo patentó. Ni tampoco el balón esférico ni el ovalado.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Día de partido (I): jugamos fuera.


Como dice la canción, "...saturday's a rugby day..." (1), aunque en el caso de la escuela las trobadas suelen ser, más o menos, cada dos semanas. Pero igualmente, ¡qué nervios! ¿Qué hay que hacer para afrontar y disfrutar de una jornada de rugby de nuestr@s benjamin@s?


ANTES DE LA TROBADA



Normalmente, el jueves previo nuestro estupendo equipo de delegad@s se encarga de preparar las camisetas de juego y el agua que l@s niñ@s tendrán para beber durante la mañana. L@s entrenador@s nos encargamos del material deportivo (balones y conos, de los que siempre se pierde alguno en cada trobada).


Preparación de l@s jugador@s


Parecerá obvio, pero es importante que duerman bien y bastantes horas la noche anterior; ¡que no trasnochen jugando con la consola! Más de una vez algún padre o alguna madre me ha comentado que ha visto a su hij@ cansad@ en un entreno matutino o en una trobada. Bueno, pues si se ve desde fuera peor lo pasan desde dentro al ver que no están frescos. 

Lo que sí estaría pero que muy bien, es que antes de irse a dormir l@s chic@s vieran algunos vídeos de rugby. La visualización de placajes, pases y fintas, rucks y mauls, es una buena herramienta: cuanto más rugby ven más fácil les resulta reproducir los movimientos adecuados.

También es importante la alimentación previa al partido. La cena de la noche antes no debería ser pesada y/o muy tarde y el desayuno debería hacerse unas tres horas antes de empezar los partidos. Sería conveniente que consistiera en  alimentos ricos en hidratos de carbono, como cereales (integrales si es posible), pan, arroz, patata, etc., complementada con proteínas que pueden aportar la leche (especialmente la de origen vegetal), el yogur, la avena, algunos frutos secos, los huevos. Una consigna importante sería evitar las grasas (¡y los fritos!), aunque un pequeño (¡pequeño!) aporte siempre es saludable.

Un rato antes de empezar a jugar (una hora, mismamente) también puede ser recomendable comer algo de fruta.

Y no olvidemos la hidratación. Siempre es importante, pero los días de entrenamiento y de partido, mucho más. Y aquí nos referimos, está claro, a beber agua, en cantidades generosas. ¡Y digo agua! Olvidémonos de bebidas con gas, bebidas "energéticas" o zumos (de momento).  Que beban agua, incluso un poco más de la que necesiten: por mucho que se beba durante un partido no se repondrán los niveles necesarios de hidratación si esta no se ha cuidado antes (2).


Equipaje


Ya nos hemos acostumbrado a que a las trobadas hay que ir ya vestidos para jugar desde casa. Dressed to kill. Ready for the action. Lo que significa llevar puestos el pantalón, las medias y, opcionalmente, las botas de tacos y, además, llevar preparados el bucal y el casco (y las botas, si no las llevan puestas). Durante el trayecto repartimos las camisetas de juego para que se las pongan antes de llegar (3).
Esto nos proporciona más tiempo para calentar y dar instrucciones al llegar al campo, pues a veces el viaje se demora o alarga más de lo debido y llegamos con el tiempo justo. Pero también, y me gustaría, por favor, que no menospreciemos esto, supone no dispersarse y perder la concentración por el camino. Creedme, a estas edades es muy importante debido a lo que cuesta mantenerles concentrados.

En cuanto a prepararse la mochila (algo que creo que deberían hacer l@s propi@s jugador@s desde la edad más temprana posible) yo solía usar un sistema para no olvidarme nada; se trata de hacer recuento de lo necesario empezando por la cabeza y acabando por los pies: cabeza - casco, boca - bucal... hasta llegar a los calcetines y las botas o el calzado de calle, dependiendo de lo que lleven puesto. Se añaden los bártulos que hagan falta para la ducha (jabón, toalla, chanclas, etc.) y ya lo tienen. Como veis, un sistema absurdamente simple, pero eficaz.


A estas edades es común que se olviden algo que poner en la mochila y por eso hice este esquema que ya he compartido alguna vez. No es necesario usar este, pero algo parecido vendría bien para l@s más olvidadiz@s.

El viaje en bus


No está en esa lista, pero otra cosa importante a tener en cuenta es la puntualidad, ya que el bus no se va hasta que no estamos tod@s y si no somos puntuales perjudicamos a todo el equipo. De perogrullo, ¿verdad?

Generalmente, para calcular la hora de salida contamos con tener una hora de trayecto (si jugamos, como suele pasar, en Barcelona o alrededores), llegar al campo una hora antes del comienzo de la trobada  y, además, con la "propina" del previsible retraso en la salida y/o de algún imprevisto.
Por desgracia, no hay equipos cerca contra los que jugar y, ya sea porque los anfitriones no son suficientemente conscientes de lo que supone un desplazamiento largo o porque sus escuelas no disponen de las instalaciones todo el tiempo que desearían, la verdad es que nos toca madrugar bastante la mayoría de veces.

Al subir al bus pasamos lista y los padres y las madres se sientan en la parte delantera, mientras que l@s jugador@s lo hacen atrás, para hacer piña y para que los entrenadores puedan darles instrucciones. Por las mismas dos razones es importante que también desde la edad más temprana posible l@s niñ@s se acostumbren (o, más bien, las madres y los padres) a viajar junto con sus compañer@s en el bus del equipo, aunque sus parientes se desplacen en su propio coche al campo. A fin de cuentas, la gente habitual en los desplazamientos formamos ya casi una familia y l@s hij@s de otr@s quedan en buenas manos.

Aunque pueda haber quien crea lo contrario, yo nunca he prohibido el uso de las "maquinitas" durante el trayecto, aunque creo que (¿tod@s?) estaremos de acuerdo en lo poco adecuadas que son para un (corto) desplazamiento del equipo. Una vez más, el motivo es no desperdiciar el momento para hacer piña, por lo que, si hay que subir con algún entretenimiento al bus, es preferible que sea algún juego que pueda involucrar al máximo número de niñ@s posible (4)



DURANTE LA TROBADA 


En cuanto llegamos a nuestro destino la trobada ya ha comenzado para nosotr@s. 

Nos apeamos, buscamos responsables locales que nos den instrucciones (cuáles son los vestuarios de las chicas y de los chicos, horarios de juego y campos asignados...), dejamos las mochilas y nos ponemos a calentar en el primer lugar adecuado que encontremos.
Es importante señalar que l@s m/padres no son nuestr@s utiller@s y no han de acarrear los bultos del equipo, sino que l@s propi@s jugadores han de responsabilizarse de ellos. 

La verdad es que cada vez me gusta menos llamarlo "calentar". "Activar" es un término más adecuado porque, incluye la preparación física y también la mental, la cual es importantísima y comienza ya en el autobús dando los mensajes adecuados a cada jugador/a. Creo que es la tarea fundamental en un día de partido y, a la vez, una de las más difíciles para l@s entrenador@s, porque depende, entre otras cosas, del entorno y de su propio estado anímico  (5).
También podréis comprobar que nuestras activaciones nunca incluyen estiramientos. Podéis especular sobre el porqué hasta que toque escribir sobre ello =)

Y entonces comienza el juego. Ya sabéis que no nos importa el resultado, sino cómo hemos llegado a él y que pocas veces sabemos cómo ha quedado el marcador final.
Los partidos siempre terminan con un pasillo de un equipo al otro y viceversa, aunque cuando se conoce el marcador suele ser el equipo vencedor el que lo forma primero para el perdedor. 
A todo esto, me gustaría que al formar el pasillo l@s voltors corearan el nombre del equipo rival con más energía. A ver si les convenzo.

Como normalmente se juegan varios partidos a lo largo de la mañana, siempre va bien que l@s niñ@s repongan combustible entre uno y otro. Para ello han de beber suficiente agua y a nosotros nos gusta que también tomen azúcares en forma de dulces o de fruta (6). Los frutos secos y el yogur también son bienvenidos. Esta pequeña ayuda puede suponer darlo todo hasta el final de la jornada, en vez de llegar sin ganas.

¿Y el público? Pues en el rugby no se estila gritarle a los niños, lo cual nos hace un poco diferentes (y mejores, por qué no). Además, l@s espectador@s deben recordar que no son l@s entrenador@s, aunque sepan más que ell@s, y solo han de animar a la chavalada (7), ¡las instrucciones y las broncas corren de nuestra cuenta! Y si además graban los partidos, aunque solo sean fragmentos, nos ayudarán de verdad a corregir errores, preparar entrenamientos mejores y hacer un coaching individual más eficaz.

Acabados todos los partidos, toca reunir las camisetas usadas y ducharse (y también en esto nos gustaría que le pusieran más energía).

Y después (o, a veces, antes de la ducha), el tercer tiempo, uno de los elementos más característicos del rugby: los equipos rivales en el campo y los árbitros se juntan para comer y beber por cuenta del equipo anfitrión, comentan el partido, festejan...  Está claro que a medida que l@s jugador@s se van haciendo mayores cada vez la práctica se aproxima más a la teoría, pero de niñ@s el tercer tiempo pierde bastante de su esencia, especialmente en los campos donde no se dispone de un salón para celebrarlo, ya que cada equipo acaba yendo a su aire (8).

Este año la federación instó a que se tomaran medidas para que en los terceros tiempos de las escuelas hubiera mayor interacción y confraternización entre jugador@s, aunque de momento no parece que se haya hecho mucho caso.



Y DESPUÉS


Acabado el refrigerio, toca volver a casa. Ahora sí, l@s madres y padres que han acudido a la trobada por sus propios medios pueden llevarse a sus hij@s con ell@s. Ya han cumplido con el equipo. Y a los que vuelven en el bus se les pasa lista de nuevo antes de subirse.

Curiosamente, en el viaje de vuelta l@s chaval@s suelen gritar más que en la ida y los entrenadores suelen hablar mucho menos.




(1) Es decir, 'el sábado es día de rugby'. La letra de la canción es demasiado explícita como para reproducirla. Y eso pasa con todas las canciones de rugby que conozco, lo cual es una pena cuando se es entrenador de la escuela. Será cuestión de buscar o inventarnos alguna.

(2) Todo esto, y más cosas, forma parte del llamado "entrenamiento invisible", que dará para otra entrada en el blog. Aunque no lo parezca, puede marcar la diferencia entre un rendimiento bueno y uno sobresaliente.
En cuanto a la alimentación, como en tantas otras cosas, cada maestrillo tiene su librillo. En realidad, cada vez que indago sobre el tema encuentro informaciones que me resultan contradictorias. De todas formas, aunque me extenderé más en esa entrada prometida, tampoco vamos a necesitar ser muy exhaustivos y solo damos unas pautas generales.


(3) Nunca me ha gustado llamar 'camisetas' a las equipaciones de rugby. Supongo que es porque antes se jugaba con polos y confería cierta distinción. De hecho, en inglés se le suele seguir llamando jersey, en vez del shirt de la mayoría de deportes. Pero qué se yo; solo soy un nostálgico.

(4) Hay que decir, no obstante, que hay niñ@s que requieren el uso de esas "maquinitas" por "prescripción facultativa". Al margen de eso, entre un libro y una consola, siempre me inclinaré por el libro, pero quien lee también se aísla, más aún que quien juega con la máquina, así que el dilema moral está servido. Y se complicará aún más el día que aparezcan estudios que sugieran que los videojuegos antes de un partido potencian los reflejos y la toma de decisiones o algo por el estilo. Al tiempo.

(5) Demasiadas veces he comprobado impotente cómo los días que me levanto con poca paciencia (o consiguen que la pierda) y regaño más que animo son los días que peor funciona el equipo, lo cual crea una espiral en la que cada vez regaño más y rinden peor (por mi culpa). Salirse de esa espiral es muy difícil y, normalmente, cuando un partido acaba resultando un desastre se puedía adivinar ya antes de empezar a jugar.
Considero a la vez tan necesario y tan difícil llegar al punto óptimo de activación que conseguirlo (y, más aún, recuperarlo) es de lo que me hace sentir más orgulloso como entrenador.
De momento, es un aspecto que esta temporada hemos mejorado y se nota en el rendimiento del equipo, aunque pueda no tenerse en cuenta desde fuera.

Este tema da (¡como tantos otros temas!) para otra entrada aparte. Y seguro que escribiré más sobre ello porque l@s padres y madres también tienen su papel en la activación. 

(6) En realidad los azúcares también son un tipo de hidratos de carbono, pero diferente del recomendado para el desayuno, ya que proporcionan un "subidón" de energía más inmediato.

(7) Y no es porque creamos que saben menos de rugby que los que entrenamos al equipo, pero, como seguro que ya habréis adivinado, también lo trataremos más extensamente en un futuro post.

(8) Puede que sea un poco exigente, pero me da pena que en casi todos los sitios se sirva un bocadillo bastante triste. Mención aparte merece Lleida, donde preparan (las veces que yo les he visitado) un señor tercer tiempo con plato de pasta + longaniza + fruta + dulce + refresco. La última vez que fuimos allí a jugar me contaron que su tercer tiempo estaba inspirado, precisamente, en el que les servimos en Tarragona cuando vinieron a la gran trobada de escuelas que celebramos cada año.