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domingo, 21 de enero de 2018

Historia del fútbol de Rugby (I)

Resulta que hay padres y madres que consideran que el rugby es un deporte demasiado violento para sus hj@s, y por eso no les apuntan para que lo practiquen. Por supuesto, piensan que es violento porque no lo conocen bien, pero si supieran de los antecedentes de nuestro deporte se desmayarían ante tanta brutalidad.

Los antiguos romanos practicaban el harpastum, que a su vez adoptaron de los griegos, un juego en el que dos equipos competían por llevar una pelota al lado contrario. Se permitía prácticamente todo, excepto matar, por lo que parece que era especialmente valorado entre los legionarios como parte de su entrenamiento físico.

Como el Imperio Romano era tan extenso, variantes de este deporte se hicieron corrientes en gran parte de Europa y tuvieron continuidad durante toda la Edad Media y también la Edad Moderna. Entre ellas tuvo gran difusión el llamado fútbol de carnaval (1), donde podían participar grandes cantidades de vecinos de la ciudad y eran habituales (y legales) las patadas, los puñetazos o incluso los estrangulamientos. Hoy no nos extrañará que hubiera lugares donde llegara a estar prohibido.
Otra de esas variantes es el llamado Calcio Fiorentino, típico de esa ciudad italiana y seguramente el heredero más directo del harpastum de las huestes latinas. Aún se celebran hoy en día partidos anuales en los que los jugadores llevan las vestimentas clásicas (2).


Diferentes lances de juego del calcio fiorentino. Da una idea de lo mucho que se ha suavizado el rugby de hoy.


Hecho: se lleva jugando deportes similares al rugby durante toda la era cristiana.


En los inicios del siglo XIX el football era muy popular en Inglaterra. Se jugaba en todas partes, pero en todas partes tenían sus propias reglas, por lo que, para jugar un partido entre equipos de diferentes lugares, había que pactar las normas previamente. Aunque no es que hubiera grandes disparidades (y cada vez menos) en los reglamentos y, en general, el balón podía chutarse o llevarse en las manos y se podía agarrar y también dar patadas a los rivales.
Así pues, no había un único juego de fútbol, sino que convivían el fútbol de Eton, el futbol de Cambridge, el fútbol de Londres, etcétera. Pero el fútbol con normas de la escuela de la ciudad de Rugby se fue extendiendo más que el resto y lo adoptaron cada vez más escuelas. 


Hecho: el rugby toma su nombre de la ciudad inglesa donde fue inventado.


La leyenda dice que en esa escuela de  Rugby, un día de 1823, un tal William Webb Ellis, estudiante de teología de 17 años, decidió coger el balón con las manos durante un partido de fútbol y correr con él hacia la marca, dejando atónitos a los demás jugadores. La espontánea innovación cayó en gracia y pasó a formar parte de las normas del fútbol de Rugby por los siglos de los siglos.
Este acto de rebeldía del seminarista es considerado el inicio del rugby moderno y se le ha reconocido su contribución a nuestro deporte nada menos que poniendo su nombre al trofeo de la Copa del Mundo.

En realidad, parece ser que la novedad que introdujo el bueno de Bill no fue la de coger el balón con las manos, lance que solía estar permitido, sino tenerlo en ellas mientras corría hacia delante.


Hecho: William Webb Ellis inventó el rugby moderno en 1823.

Hecho: esta historia no es del todo cierta, pero tiene su encanto (3).


En aquella época no era costumbre escribir las reglas y aún pasarían dos décadas más hasta que en 1845 se redactó el primer reglamento escrito del fútbol que se jugaba en Rugby (sí, aunque se pudiera correr con el balón en las manos aún era fútbol). Y hacerlo ayudó a que se extendiera todavía más como código preferido, por mucho que otras escuelas también empezaran a redactar los suyos propios.

Las normas del fútbol se fueron homogeneizando poco a poco, al mismo tiempo que se reducía su nivel de violencia, hasta que en 1863 se convocó una reunión para unificar definitivamente las reglas del juego. En el transcurso del encuentro, que se celebró en una taberna y duró varios días, se generó un intenso debate en torno a dos normas: la de poder correr con el balón en las manos y la de poder patear en la espinilla (hacking) a un rival (ya se ve que aún era un juego bastante más violento que hoy) (4).
No hubo acuerdo entre los defensores y los detractores, por lo que se propició el primer gran cisma en esta historia y lo que antes era simplemente fútbol se dividió en dos deportes distintos: el fútbol de Rugby y el fútbol asociación.

A raíz de aquella reunión, los partidarios de eliminar las normas controvertidas fundaron la Football Association y crearon su código, en el que se jugaba solo con el balón en los pies y sin darse golpes. Es lo que hoy día se sigue conociendo como fútbol, sin más ni más, o balompié (5).

Los que siguieron jugando al fútbol de Rugby aún tardaron un poco más en estandarizar su propio código. A tal fin crearon en enero de 1871 la Rugby Football Union y en junio aprobaron el primer reglamento unificado del deporte oval. 
Y entre ambas fechas se disputó el primer partido internacional de fútbol rugby (y de cualquier tipo de fútbol, de hecho), entre Escocia e Inglaterra, con victoria de los primeros.


Hecho: el rugby y el fútbol eran el mismo deporte hasta 1863.


Ambos deportes son tipos de fútbol, pero en la mayor parte del mundo esta denominación se la ha apropiado el que se juega con los pies. 


Hecho: en realidad, al fútbol es más correcto llamarlo soccer, como hacen en USA (6).


El balón


Al principio del siglo XIX los balones con los que se jugaba al fútbol (en cualquiera de sus códigos) solían estar hechos con vejigas de cerdo, cubiertas con varias piezas de cuero cosidas entre sí. Por entonces solo podían hincharse soplando a pleno pulmón y esto era muy peligroso, porque las enfermedades de los cerdos podían transmitirse mediante este proceso.
En la ciudad de Rugby, muy cerca de la escuela donde nació el deporte, había dos fabricantes que pasaron a la historia. James Gilbert se hizo famoso por la calidad de sus balones y su negocio ha llegado hasta hoy, siendo los balones Gilbert los más prestigiosos en la actualidad. 


Balón fabricado por Gilbert en 1851.

Sin embargo, el otro gran fabricante, Richard Lindon, fue quien hizo más por el desarrollo de los balones, tanto de rugby como de fútbol. Él se ganaba la vida haciendo zapatos (al igual que Gilbert) en su negocio situado justo enfrente de la Public School de Rugby. Pero pronto los alumnos le pidieron que les fabricara pelotas y, gracias a los adelantos que introdujo, llegó a hacerse el principal proveedor de varias ciudades (o así anunciaba su negocio).

Usar vejigas de cerdo hacía que cada balón tuviera un tamaño distinto, dependiendo del que tuviera el propio animal, y que adoptara una forma parecida a la de una ciruela. Pero hacia 1860 Lindon comenzó a sustituir la vejiga por caucho y con ello pudo darle a los balones la forma que deseara, propiciando la estandarización del modelo (7).
Los jugadores del fútbol que se jugaba con los pies necesitaban que el balón rodara, por lo que se empezó a hacer redondo para ellos, pero los jugadores de Rugby pedían que tuviera forma de huevo para diferenciarse de los demás (y también para poder agarrarlo mejor) (8). De esta forma, Lindon fue el creador tanto de la pelota esférica de fútbol como de la ovalada de rugby.
No solo eso, sino que también inventó el primer hinchador de balones, consistente en un mecanismo parecido a una jeringuilla grande de cobre (9).

Richard Lindon y sus pelotas... de rugby de 1880.

El mismo año en que se fundó la FA, 1863, se dio la primera regulación para los balones de fútbol, aunque fue en 1872 cuando se especificó su forma definitiva. Pero en el caso del rugby no fue hasta 1892 que la federación inglesa hizo obligatoria la forma ovalada para la pelota, aunque continuó durante años haciéndose cada vez más aplanada.

Si bien los nuevos materiales ayudaron a perfeccionar las pelotas, estas seguían recubiertas de cuero, que absorbe la humedad, por lo que se volvían muy pesadas cuando llovía. Con la introducción de los materiales sintéticos que sustituían al cuero, aún se usaban balones de unos u otro en función de si el clima y el campo eran secos o húmedos. Y, si no me equivoco, no fue en época tan "reciente" como los años 80 (¡quién lo diría!) cuando acabó generalizándose el uso de los balones sintéticos.

Aunque seguramente hay por nuestro club unos cuantos individuos a quienes preguntarles sobre estos útlimos cambios para conocer más detalles.






(1) Según las regiones tenía diferentes nombres y diferentes normas.

(2) 'Calcio' (pronunciado 'calchio') es la palabra con la que los italianos designan al fútbol. Resulta revelador que signifique 'patada', evidenciando sus orígenes. 

(3) En la misma ciudad de Rugby hay una placa conmemorando poéticamente "la hazaña" de quien actuó "con fina indiferencia por las normas del fútbol tal como se jugaba en su época".


(4) Para defender la permanencia de las normas del fútbol de Rugby hubo quien dijo que si se eliminaran estas también se estarían eliminando del juego "el coraje y las agallas", de forma que hasta "un puñado de franceses os derrotarían con solo una semana de entrenamiento". No me queda claro a quién despreciaba más, si al nuevo fútbol o a los gabachos.

(5) La FA Cup, disputada en Inglaterra, se llama oficialmente Football Association Challenge Cup y es la competición de fútbol (balompié) más antigua del mundo.

(6) Pero no se originó en USA la palabra, ni tampoco recientemente. Ya en el siglo XIX en Inglaterra denominaban 'soccer' al balompié, como abreviatura de 'association', de la misma manera que al rugby también solía llamársele 'rugger'

(7) Para hacernos una idea de la multiplicidad de formas que tenían las pelotas a mediados del siglo XIX podemos fijarnos en esta estrofilla que al parecer cantaban en el Brighton College por aquella época:


“And Eton may play with a pill if they please,
 And Harrow may stick to their Cheshire cheese
And Rugby their outgrown egg, but here
is the perfect game of the perfect sphere.”

(Traducción: "En Eton que jueguen con una píldora si quieren,
en Harrow que se queden con su queso de Cheshire
y en Rugby tienen su huevo gigante, pero aquí
está el juego perfecto de la esfera perfecta.")

(8) Y también porque se abolió una norma que obligaba a chutar a gol para ganar un partido.

(9) Su mujer, que era la hinchadora "oficial" de balones murió a causa de una enfermedad contraída soplando vejigas de cerdo, por lo que Lindon tenía una motivación adicional para inventarlo. Pero desgraciadamente (para él) no lo patentó. Ni tampoco el balón esférico ni el ovalado.

martes, 29 de agosto de 2017

Rugby del Norte. Rugby del Sur.

En el mundo del rugby se suele distinguir entre el estilo de juego del Hemisferio Norte y el del Hemisferio Sur. Para ilustrarlo os voy a mostrar dos vídeos. Ambos son ejemplos clásicos, cada cual de uno de esos diferentes estilos.
Dos notas antes de ver el primero: si no tenéis muchas ganas, podéis ponerlo a partir del minuto 4, que no os perderéis nada relevante; por otra parte, fijaos en el marcador y en el minuto de partido para captar la tensión del momento (1):




¡Nada menos que 40 fases de juego! (2) Tremendo. 

Y ahora, el segundo vídeo. Este lo vimos varias veces con l@s jugador@s la temporada pasada. Para quien no lo haya visto aún, a ver si adivináis en qué momento va a producirse la marca ;-)





Para mí que cualquiera puede ver que son formas muy diferentes de rugby, ¿no?
El primero es lo que tradicionalmente se considera paradigma del rugby del Hemisferio Norte, mientras que el segundo lo es del rugby del Hemisferio Sur.

Vale, lo confieso. Hay trampa: no siempre en el Norte se juega así, y lo mismo ocurre con el Sur. Además, influyen las circunstancias de los partidos que se muestran. Pero ya digo que se trata de ejemplos que tienden a representar dos estilos muy diferentes. 
Generalmente se entiende que en el Norte hay una defensa más organizada, se asegura más el balón, los rucks tienen gran peso en el juego...
Y en el Sur: peor organización, más riesgos, mucho más movimiento del balón, más ritmo, más ensayos... 

Aunque ambas escuelas tienen su belleza, posiblemente el del Sur sea más eficaz, aunque solo sea a la vista de los resultados en los mundiales (3). A mi me resulta mucho más atractivo cómo juegan allá abajo y, salvando las enormes distancias, es a lo que intentamos aspirar en el equipo, procurando buscar el máximo movimiento del balón posible (4).

En realidad, ambos vídeos son excelentes ejemplos sobre estilos diferentes de continuidad (¡recordad esos principios del rugby!) y si nos centramos en eso, el equipo del Norte que encadenaba esas 40 fases hasta meter el drop entre palos ha tenido mucho más éxito a la hora de mantener la posesión del oval.

No cabe duda de que es una forma más segura de mantener el balón, pero sigo creyendo más en el juego fresco de las antípodas, y por eso es el que intentamos inculcar a nuestr@s jugador@s.
Pero hay algo más. Es fácil asociar el rugby del Norte con la "vieja escuela" y el rugby del Sur con el rugby moderno. En mi caso, tiendo a rechazar lo que huele a vieja escuela (5). Mola más el rugby total, y creo que para los jugadores también es más divertido (6).

Sin embargo, un estilo no se aprende solo conociendo unas técnicas concretas. Como en todo lo referente al juego del rugby, al final se trata de la mentalidad que hay detrás, de toda una filosofía que se construye a base de pequeños detalles que van más allá de la diferencia en el clima que muchos argumentan como justificación (7). 

Si queremos movimiento rápido del balón, esto hay que inculcarlo como filosofía de juego, pero también con la práctica adecuada (8). Esto pasa por permitir la creatividad de los jugadores (uf, ¡cómo cuesta eso!) y también por elegir bien en qué elementos de la continuidad centramos los esfuerzos, entre otras muchas cosas.
Si enseñamos a l@s chic@s a plantar el balón (presentarlo) en el suelo cada vez que les placan, estamos ralentizando nuestro juego. Enseñando la mejor manera de ir al suelo tras el contacto para poder presentar el balón, como un objetivo en sí mismo, no solo ralentizamos el juego, sino que creamos una mentalidad general de juego lento y poco fluido: si me compro un Vespino está claro que no se me pasará por la cabeza hacer carreras por la autopista.

Yo me quedo con la filosofía de que la mejor forma de ganar un ruck es evitarlo. Con ella en mente hemos estado trabajando y con ella seguiremos. Por supuesto no siempre se podrá evitar el ruck, o no siempre nos interesará, pero la idea sería dotar a los chavales de las herramientas necesarias para cada caso y enseñarles a tomar la decisión correcta, primando el vuelo continuo del balón (9). 
Pero... ¿hay maneras de evitar un ruck? Pues sí, unas cuantas (seguramente el offload (10) sea la más notoria), pero no habrá ninguna si no está claro para todos que un balón que llega a tocar el suelo es un balón demasiado lento para nosotros.


Gran intento de offload/upload de este chaval al ser placado. ¿Llegaría algún compañero a ese balón?

Por supuesto que escribirlo es muy fácil, pero conseguirlo no lo es en absoluto. Ya en otras entradas hablaremos de cómo intentamos enseñarlo en pasadas temporadas y en venideras. 

Ahora bien, el tipo de juego que vengo defendiendo tiene un gran inconveniente, y es que la defensa suele ser más débil. En la liga del Hemisferio Sur los resultados son más abultados que en el Norte. Los equipos marcan más ensayos, pero porque los equipos los encajan. Las defensas no se organizan con tanta solidez, aunque también el juego de offloads y uploads (11) contribuye a que sea más difícil organizarse. Se toman más riesgos al mover el balón y eso también favorece que el contrario lo recupere en situación de desequilibrio.

Pero, una vez más, esto también tiene que ver con la mentalidad y la filosofía que se inculca. Al otro lado del planeta parece que el placaje no se trabaja mucho hasta que los chavales ya son mayorcitos y que prima el manejo del balón (handling) y la evasión (footwork) en el tocata (12). 

En esto también nos inspiramos en ellos (de muevo salvando todas las distancias) y el placaje ha estado bastante abajo en nuestra lista de preocupaciones. Afortunadamente, los sub-12 no defienden contra equipos profesionales y disponemos de algunas alternativas para contrarrestar esta supuesta debilidad. Eso sí, el placaje subirá algunos puestos en la lista de tareas próximamente. Pero solo algunos =) (13)

En fin, el estilo vistoso del Sur no le gusta a pocos. El offload es un skill (una habilidad) que está de moda y cada vez se espera mejor movimiento del balón en los equipos.
De hecho, en el rugby las defensas evolucionan más rápidamente que los ataques y cada vez se hace más difícil romperlas. Tanto es así que el reglamento no para de cambiar para dar ventajas a los ataques y propiciar un juego más dinámico (14). 
De esta manera, seguramente la manera más eficaz de que los ataques le puedan ganar la partida a las defensas pasa por conseguir un movimiento fugaz del oval y hacerlas bailar. Al menos esa pretende ser nuestra apuesta.





(1) Simplificándolo: pasado el minuto 80, el partido termina cuando el balón sale del campo. Si el equipo que va ganando (de poco) consigue recuperarlo, lo normal es que lo chute fuera para finalizar.

(2) Simplificándolo: una fase es el lapso de juego en el que circula el balón antes de que el siguiente placaje vuelva a llevarlo al suelo, que es cuando (al menos en el vídeo) se forman agrupamientos de jugadores luchando por la posesión de ese balón: a ese agrupamiento se le llama ruck, y seguro que habéis oído hablar de ello miles de veces.

(3) En el último mundial, disputado en 2015, las cuatro selecciones más representativas del Sur fueron las que coparon los cuatro puestos de semifinales. Además, entre ellas han ganado 7 de los 8 mundiales celebrados hasta ahora.


(4) ¡Quede claro que digo intentando y salvando las distancias! La práctica cuesta, pero esperamos que la filosofía quede medianamente asentada para que otros entrenadores que sepan más puedan trabajar con ello en el futuro.


(5) Tanto en la filosofía de juego como en la didáctica del entrenamiento, pero también incorporamos elementos que le son propios. Ya hablaremos de que ser ecléctico y flexible es mejor que ser dogmático. Por otra parte, no estoy solo al equiparar Norte con anticuado, si bien habría muchas matizaciones que hacer aquí.


(6) Vale, ¡con lo de rugby total me he venido muy arriba! Básicamente es el que practican los All Blacks, siendo (casi) infalibles en (casi) todos los aspectos del juego. Nunca llegaremos a eso, pero queremos pensar que le podemos dar cierta alegría a nuestro juego.

(7) Es cierto que la diferencia se suele justificar en parte por la climatología. Pero es falso (a mi entender) que sea una buena razón, aunque no es la única que se esgrime. Se habla también de la forma de gestionar los encuentros por parte de los árbitros o la presión de los patrocinadores por ofrecer un espectáculo más entretenido. Quienquiera que lea esto y sepa dar mejores explicaciones, por favor, que no se corte.

(8) El asunto es que en el Norte también se quiere mover rápido el balón. En su día le pregunté a un veterano entrenador: si en ambos hemisferios se aboga por el movimiento rápido del balón, ¿qué hace que en el Sur lo muevan mucho más? Me quedé sin una respuesta y desde entonces estoy cautivado por la cuestión.

(9) Que los jugadores sepan tomar (buenas) decisiones en el campo es algo a lo que aspiran todos los entrenadores (o debería ser así), sin importar su filosofía de juego.  De ahí que todas las sesiones de entrenamiento deberían incluir juegos o ejercicios que incluyan toma de decisiones. Aquí lo explicamos un poquito más.


(10) El offload, pronunciado 'ofloud' y traducido como 'descarga', es en puridad el pase que el jugador hace después de entrar en contacto con el defensa, no antes, y es una de las características típicas del movimiento de balón en el rugby del Sur.
Sin embargo, se suele oír también el término offload aplicado a cualquier pase hecho "a la remanguillé", por la espalda, con una mano... Hay varios tipos de offloads y ya hablaremos de ellos.

(11) El upload es el pase que se hace desde el suelo a un apoyo cercano. Se pronuncia 'ap-loud' y, como ocurre tantas veces, cuesta encontrar una traducción adecuada; vendría a ser 'subir' o simplemente 'descargar hacia arriba' =)


(12) El tocata es como solemos llamar al rugby que se juega sin placajes, a tocar. Down Under llaman Rippa (en Nueva Zelanda) o Walla (en Australia) a sus modalidades.


(13) Me estoy refiriendo, concretamente, a las técnicas de placaje en sí. Los motivos, más allá de pretender emular a nuestros primos de las antípodas, los explicaremos en otra ocasión.

(14) Sin ir más lejos, esta misma temporada estrenamos una regla que perjudica al placador: ahora podrá también estar en fuera de juego al disputar un balón después de efectuar un placaje.

viernes, 18 de agosto de 2017

Los principios del rugby


Antes de abordar todo lo que aprenderemos esta temporada en los entrenamientos me gustaría ofrecer esta pequeña introducción para que pueda entenderse mejor. Se trata simplemente de la explicación de los 4 grandes principios (no confundir con los valores) sobre los que se basa todo el juego del rugby:
  • Posesión del balón
  • Avanzar
  • Continuidad
  • Apoyo (1)

Básicamente me referiré a ellos desde el punto de vista del ataque, aunque con el enfoque adecuado son válidos también para la defensa (2).
Todos estos principios están interconectados; no puede haber uno sin el resto: luchamos por recuperar la posesión para entonces avanzar con el balón y solo podremos hacerlo si hay continuidad, que se consigue gracias al apoyo. Se puede contar de otra manera, pero al final siempre unos principios dependen de los otros.

La posesión del balón parece el más básico de todos ellos. Todo lo que hacemos en el campo es para recuperar el balón (cuando defendemos) o para llevarlo a marca (cuando atacamos). Es por esto que una de las primeras misiones de la temporada consistirá en inculcar la mentalidad, el mindset, de querer el balón a toda costa, de protegerlo a ultranza, de recuperarlo apenas haya la mínima ocasión. Conseguirlo o mantenerlo es lo primero que debe quedárseles grabado a fuego en la cabeza a los chavales.

¿Y para recuperarlo qué hay que hacer? Pues avanzar ¿Y una vez recuperado qué hay qué hacer? Pues avanzar. Es decir, en defensa se avanza (se presiona) para negarle al rival espacio y tiempo. En ataque se hace avanzar el oval (corriendo con él o chutándolo) porque es la única manera que tienen de hacer puntos.

Tener el balón y avanzar podemos considerarlo el binomio de partida para jugar a rugby. Solo con esto bien grabado en la mente ya tenemos gran parte del trabajo hecho. Lo demás ya casi son sutilezas, si aceptamos que pueda estar exagerando un poco =)

Mantener ese avance del balón a pesar de los obstáculos que ponen los equipos rivales es lo que se conoce como continuidad. O lo que es lo mismo, conseguir que el ataque no se interrumpa. Hacer que la pelota siga “viva”. Y para mí aquí está la madre del cordero.
En mi opinión es el principio que engloba más intensamente al resto, puesto que la continuidad supone a la vez mantener la posesión y el avance, y generalmente no se puede llevar a cabo sin apoyo. Seguramente es lo que marca la diferencia de calidad de los equipos y ha de ser nuestro caballo de batalla durante la temporada, siempre. Al final, en rugby todo es continuidad (ya explicaré mejor esto en otra ocasión).

Como decía, la continuidad no se puede llevar a cabo sin apoyo, el último principio. El ruck y el maul, paradigmas del trabajo de la continuidad, ya por definición necesitan de un compañero del portador del balón (PdB en adelante) para formarse (3). Y si exceptuamos el correr con el balón, uno de los elementos más básicos de la continuidad es el pase. ¿Y a quién se le hace un pase? Correcto: al compi que que apoya el ataque.

En mi opinión, este es seguramente el principio más difícil de trabajar .
El apoyo necesita reflejos. Pero también necesita, irremediablemente, mucha comunicación y que se tomen responsabilidades, y estas dos facetas son de las más difíciles de asimilar, especialmente en un equipo poco maduro rugbísticamente.
Coger el balón que me pasa la compañera y seguir corriendo es muy sencillo, pero entrar a limpiar el ruck si la han placado antes de pasármelo ya cuesta más. ¿Y comunicar? A veces uno se deprime de ver un entrenamiento en el que no se oye una voz, o de ver al ala totalmente solo sin decir esta boca es mía y quedarse sin el pase que le daría una marca segura.
¡De lo más difícil de enseñar, ya os lo digo!

En realidad, cada principio es pura mentalidad. Y ahí va la obviedad del día: para recuperar el balón se necesita una mentalidad de recuperar balón; para mantenerlo, una mentalidad de querer mantenerlo; para avanzar se necesita mentalidad de avanzar... y así. Por muy absurdo que suene, ahí está el meollo. Y ahí está la parte difícil del asunto: conseguir que l@s chic@s estén “enchufados” para hacer lo que toca en cada momento, tenerlo claro siempre.


Si bien algun@s niñ@s sí presentan una auténtica mentalidad de avanzar con el balón
a toda costa, más difícil es ver lo mismo aplicado a otros principios del juego.

Porque resulta que en cada momento de un partido de rugby, en todos ellos, un jugador debería estar ejecutando alguno de estos cuatro principios del juego, o varios a la vez. No puede haber un jugador parado observando la jugada, ni siquiera cuando ocurre lejos, ya que, por ejemplo, tendrá que estar recolocándose para ofrecer un mejor apoyo en función de las circunstancias. Tanto en ataque como en defensa (4). Cuando el jugador reacciona porque el balón se acerca a su posición suele pasar que lo hace demasiado tarde para entrar con la profundidad o la velocidad idóneas.

Además, si decimos que cada principio comienza por la mentalidad, está claro que, aunque no se requiera una acción física, sí se requiere continuamente la acción mental de l@s jugador@s de escanear cada situación para valorar qué papel desempeña en todo momento, según el espacio, la posición del balón, la de compañeros y la de los rivales. Ahí está la permanente presencia de los principios del juego en el desempeño del/de la rugbier.




(1) Hay quienes añaden un quinto principio: presión. Para algunos es la versión defensiva de avanzar, mientras que otros lo incluyen también entre los principios de ataque. En un documento de la World Rugby de hace unos años (cuando aún se llamaba IRB) en los principios de ataque incluían, además, marcar puntos y evitar pérdidas de balón. Lo veo entrar demasiado en filigranas. Todo lo contrario que Pierre Villepreux, que llegaba a reducir los principios a solo dos: avanzar y dar apoyo.

(2) Las Leyes del Juego de Rugby, son publicadas por la World Rugby, que es la institución que regula todo el rugby de 15 y de 7 jugadores. Y este reglamento oficial define al equipo defensor como aquél en cuyo campo se está jugando. Es decir, el criterio para definir quién ataca o defiende lo establecería el lugar donde se esté desarrollando el juego.
Sin embargo, la propia World Rugby, al explicar los principios del juego, afirma que el equipo atacante es el que tiene la posesión del balón y el defensor es el que intenta recuperarlo. Y, de hecho, así es como lo suele entender todo el mundo.
'Utilizador' es un término más aséptico para referirse al jugador/equipo que tiene el balón.

(3) El maul (pronunciado mol) se forma con el PdB + 1 compañero + 1 rival. Por otra parte, la norma del ruck (rac) en realidad ha cambiado para esta temporada; ahora bastaría 1 rival, pero hasta ahora era también necesario un compañero del PdB (el propio PdB no forma parte del ruck).
Quienes estéis pez no os preocupéis, que en otras entradas explicaré más extensamente lo que es un maul y un ruck.

(4) Los principios los he explicado enfocados al ataque. Para la defensa se puede adaptar así: necesitamos recuperar el balón, para lo cual ejercemos presión (avanzamos) sobre el rival, manteniendo una estructura defensiva que proporcione continuidad y con la ayuda de los apoyos defensivos.
No tiene el mismo encanto, ¿verdad?

martes, 15 de agosto de 2017

¿Por qué enseñar rugby?


Gran pregunta.
Seguramente sea porque el que sabe, juega, y el que no, enseña. Pero vamos a ver...

En mi caso, empecé en el rugby muy tardíamente, en el equipo de mi facultad en Madrid. Para hacerse una idea del nivel, bastará lo que nos dijo el bueno de Tajos, uno de los veteranos/pseudo-entrenadores, en los primeros días de la pretemporada:
Se puede llegar tarde a un entreno. Se puede llegar borracho a un entreno. Pero nunca lleguéis tarde y borrachos”. Ese era el nivel.

Al empezar la temporada y llegar el momento de darse las hostias de verdad defendiendo los colores del equipo, la mayor parte de los veteranos desapareció y nos dejaron a los novatos a nuestra suerte. Dos o tres honrosas excepciones*, los que sí se quedaron con nosotros, fueron quienes nos enseñaron de verdad lo que era el rugby, el de dentro del campo. Y a ver como algo normal que unos mataos recién llegados con solo unos pocos entrenos a sus espaldas se midieran contra los mejores equipos de la liga en inferioridad numérica. Sabernos carne de cañón camino del matadero como si tal cosa.

Documento: así vivíamos el rugby en Cantarranas en la época de la que hablo.

Desde bien pronto supimos que un partido no se aplaza aunque el campo este totalmente embarrado lloviendo a mares, nos falte el capitán (casi el único que sabía de rugby) y el equipo contrario nos ofrezca jugar otro día que consiguiéramos reunir a 15 jugadores. En aquella época parecíamos el ejército de Pancho Villa, pero a uno solo le queda enamorarse de un deporte que le brinda tantas ocasiones de sentirse orgulloso de sí mismo y que provoca tanta camaradería entre compañeros y rivales.

Y si eso ocurría a pesar de ser una panda de cafres (como muestra, el entreno que sale en el vídeo de más arriba) y de haber sido introducidos a este deporte de forma tan cafre, eso es que el rugby es algo muy especial.

Se hace imperdonable para uno mismo (los compañeros suelen ser más benévolos) no dar el callo, flojear para que otro haga el trabajo duro. Aquí se trata de que des la cara aun sabiendo que te la pueden partir.
Nadie se puede esconder todo un partido. Uno será más o menos malo, más o menos aplicado, más o menos brutal en los placajes, pero se trata de que estás fallando a los compañeros si no haces todo lo que puedes.
Te toca enfrentarte a rivales mucho más grandes y recibir golpes sin poder quejarte y sin poder poner una excusa. 

Por eso para mí el rugby es como la vida.

Supongo que me identifico con el rugby por dos motivos: el primero es que por mucho que uno nunca pueda llegar a ser un jugador sobresaliente (como habría sido mi caso), AUN ASÍ puede considerarse un rugbier por la disciplina y la actitud. Es decir, aquí no solo valen las cualidades técnicas y físicas, sino también esos valores de los que tanto nos gusta presumir a los hijos del oval.

El segundo motivo es que cada vez esos valores se ven menos allá donde decidas mirar. Los personajes de la televisión, los deportistas más famosos, los políticos, etc. dan un ejemplo nefasto y la gente encima les jalea. Por ello creo en el rugby casi como un servicio social. Un oasis en medio de toda esa mediocridad que se está haciendo ley de vida. Algo que el resto de la sociedad debería descubrir y valorar, aunque seguramente los periodistas deportivos (valga la paradoja) se encargarían de guarrearlo.

Una de las frases típicas del mundo ovalado es que el fútbol es un deporte de gentlemen jugado por hooligans, mientras que el rugby es un deporte de hooligans jugado por gentlemen.**
También se dice que el fútbol es un deporte en el que once jugadores sanos simulan estar lesionados, mientras que en el rugby 15 jugadores lesionados simulan estar sanos.
Al margen de que sean exageraciones, la gente que haya entrado en contacto con nuestro deporte entenderá por qué se dice y que responden a algunos de los atractivos de toda su filosofía inherente. 
Y estoy seguro de que estos rasgos también son parte de culpa de que todos esos padres que últimamente se han apuntado al equipo de veteranos estén tan satisfechos con su decisión. 
Efectivamente, parecíamos el ejército de Pancho Villa.
Seguro que no soy el único que gracias al rugby empezó a dar menos excusas, a afrontar las cosas dando más la cara. Y eso es lo que debemos transmitir a los niños y a las niñas que se atreven a probarlo, aunque a nosotros mismos a veces también nos cueste ponerlo en práctica.

Llevamos ya algunos años haciendo sesiones de rugby en las escuelas de la zona y veo que, aunque dando y recibiendo golpes se divierten, para muchos niños lo más difícil del rugby es atenerse a estos principios. La mayoría ve como algo normal el quejarse de todo y no dar el callo, que por algo se ve tan a menudo en otros deportes. Ahí se demuestra también que para jugar a rugby no solo hace falta ser bueno física o técnicamente.

De hecho, veo cómo niños que por haber sido censurados por protestar o reirse de un/a compañer@, algo que ven normal, ya no quieren continuar con la actividad. Incluso a veces, cuando les pregunto si prefieren jugar con sus compañeros o seguir quejándose, ¡algunos me responden que eligen lo segundo!
En esos momentos lo que pienso es: “uff... cuánto rugby le hace falta por aquí”.

Y ahora os voy a pedir algo: si me veis poner excusas o esconderme y no dar la car en algún momento, hacédmelo notar. Como el resto de compaer@s intento ser coherente y constituir un ejemplo para los chavales que entreno y que me verán como un referente.

Y vosotr@s, ¿qué pensáis de los valores del rugby? ¿Los conocéis? Bueno, no es que haya una lista con “los diez valores del rugby”, pero más o menos. ¿Estáis de acuerdo con ellos? ¿Hay cosas con las que no? ¿Pensáis que los transmitimos bien? ¿Cómo podríamos hacerlo mejor? ¿Habéis notado si vuestr@s hij@s los van incorporando en su vida?




* Especialmente, Wild e Ibi (al que los sub14 encontraron arbitrando el pasado mayo en el torneo nacional) fueron los que sustentaron el equipo esa época. Vulcanito también era un habitual. Si algún día leéis esto, muchas gracias, compañeros!

** Uso los apelativos originales del inglés porque se entienden y para no perder los matices en la traducción.
Aunque es verdad que cada día, por razones obvias, le cojo más manía al fútbol, no he elegido estas frases por ese motivo. Si existen frases parecidas comparando el rugby con otros deportes ahora mismo no me vienen a la cabeza.