domingo, 21 de enero de 2018

Historia del fútbol de Rugby (I)

Resulta que hay padres y madres que consideran que el rugby es un deporte demasiado violento para sus hj@s, y por eso no les apuntan para que lo practiquen. Por supuesto, piensan que es violento porque no lo conocen bien, pero si supieran de los antecedentes de nuestro deporte se desmayarían ante tanta brutalidad.

Los antiguos romanos practicaban el harpastum, que a su vez adoptaron de los griegos, un juego en el que dos equipos competían por llevar una pelota al lado contrario. Se permitía prácticamente todo, excepto matar, por lo que parece que era especialmente valorado entre los legionarios como parte de su entrenamiento físico.

Como el Imperio Romano era tan extenso, variantes de este deporte se hicieron corrientes en gran parte de Europa y tuvieron continuidad durante toda la Edad Media y también la Edad Moderna. Entre ellas tuvo gran difusión el llamado fútbol de carnaval (1), donde podían participar grandes cantidades de vecinos de la ciudad y eran habituales (y legales) las patadas, los puñetazos o incluso los estrangulamientos. Hoy no nos extrañará que hubiera lugares donde llegara a estar prohibido.
Otra de esas variantes es el llamado Calcio Fiorentino, típico de esa ciudad italiana y seguramente el heredero más directo del harpastum de las huestes latinas. Aún se celebran hoy en día partidos anuales en los que los jugadores llevan las vestimentas clásicas (2).


Diferentes lances de juego del calcio fiorentino. Da una idea de lo mucho que se ha suavizado el rugby de hoy.


Hecho: se lleva jugando deportes similares al rugby durante toda la era cristiana.


En los inicios del siglo XIX el football era muy popular en Inglaterra. Se jugaba en todas partes, pero en todas partes tenían sus propias reglas, por lo que, para jugar un partido entre equipos de diferentes lugares, había que pactar las normas previamente. Aunque no es que hubiera grandes disparidades (y cada vez menos) en los reglamentos y, en general, el balón podía chutarse o llevarse en las manos y se podía agarrar y también dar patadas a los rivales.
Así pues, no había un único juego de fútbol, sino que convivían el fútbol de Eton, el futbol de Cambridge, el fútbol de Londres, etcétera. Pero el fútbol con normas de la escuela de la ciudad de Rugby se fue extendiendo más que el resto y lo adoptaron cada vez más escuelas. 


Hecho: el rugby toma su nombre de la ciudad inglesa donde fue inventado.


La leyenda dice que en esa escuela de  Rugby, un día de 1823, un tal William Webb Ellis, estudiante de teología de 17 años, decidió coger el balón con las manos durante un partido de fútbol y correr con él hacia la marca, dejando atónitos a los demás jugadores. La espontánea innovación cayó en gracia y pasó a formar parte de las normas del fútbol de Rugby por los siglos de los siglos.
Este acto de rebeldía del seminarista es considerado el inicio del rugby moderno y se le ha reconocido su contribución a nuestro deporte nada menos que poniendo su nombre al trofeo de la Copa del Mundo.

En realidad, parece ser que la novedad que introdujo el bueno de Bill no fue la de coger el balón con las manos, lance que solía estar permitido, sino tenerlo en ellas mientras corría hacia delante.


Hecho: William Webb Ellis inventó el rugby moderno en 1823.

Hecho: esta historia no es del todo cierta, pero tiene su encanto (3).


En aquella época no era costumbre escribir las reglas y aún pasarían dos décadas más hasta que en 1845 se redactó el primer reglamento escrito del fútbol que se jugaba en Rugby (sí, aunque se pudiera correr con el balón en las manos aún era fútbol). Y hacerlo ayudó a que se extendiera todavía más como código preferido, por mucho que otras escuelas también empezaran a redactar los suyos propios.

Las normas del fútbol se fueron homogeneizando poco a poco, al mismo tiempo que se reducía su nivel de violencia, hasta que en 1863 se convocó una reunión para unificar definitivamente las reglas del juego. En el transcurso del encuentro, que se celebró en una taberna y duró varios días, se generó un intenso debate en torno a dos normas: la de poder correr con el balón en las manos y la de poder patear en la espinilla (hacking) a un rival (ya se ve que aún era un juego bastante más violento que hoy) (4).
No hubo acuerdo entre los defensores y los detractores, por lo que se propició el primer gran cisma en esta historia y lo que antes era simplemente fútbol se dividió en dos deportes distintos: el fútbol de Rugby y el fútbol asociación.

A raíz de aquella reunión, los partidarios de eliminar las normas controvertidas fundaron la Football Association y crearon su código, en el que se jugaba solo con el balón en los pies y sin darse golpes. Es lo que hoy día se sigue conociendo como fútbol, sin más ni más, o balompié (5).

Los que siguieron jugando al fútbol de Rugby aún tardaron un poco más en estandarizar su propio código. A tal fin crearon en enero de 1871 la Rugby Football Union y en junio aprobaron el primer reglamento unificado del deporte oval. 
Y entre ambas fechas se disputó el primer partido internacional de fútbol rugby (y de cualquier tipo de fútbol, de hecho), entre Escocia e Inglaterra, con victoria de los primeros.


Hecho: el rugby y el fútbol eran el mismo deporte hasta 1863.


Ambos deportes son tipos de fútbol, pero en la mayor parte del mundo esta denominación se la ha apropiado el que se juega con los pies. 


Hecho: en realidad, al fútbol es más correcto llamarlo soccer, como hacen en USA (6).


El balón


Al principio del siglo XIX los balones con los que se jugaba al fútbol (en cualquiera de sus códigos) solían estar hechos con vejigas de cerdo, cubiertas con varias piezas de cuero cosidas entre sí. Por entonces solo podían hincharse soplando a pleno pulmón y esto era muy peligroso, porque las enfermedades de los cerdos podían transmitirse mediante este proceso.
En la ciudad de Rugby, muy cerca de la escuela donde nació el deporte, había dos fabricantes que pasaron a la historia. James Gilbert se hizo famoso por la calidad de sus balones y su negocio ha llegado hasta hoy, siendo los balones Gilbert los más prestigiosos en la actualidad. 


Balón fabricado por Gilbert en 1851.

Sin embargo, el otro gran fabricante, Richard Lindon, fue quien hizo más por el desarrollo de los balones, tanto de rugby como de fútbol. Él se ganaba la vida haciendo zapatos (al igual que Gilbert) en su negocio situado justo enfrente de la Public School de Rugby. Pero pronto los alumnos le pidieron que les fabricara pelotas y, gracias a los adelantos que introdujo, llegó a hacerse el principal proveedor de varias ciudades (o así anunciaba su negocio).

Usar vejigas de cerdo hacía que cada balón tuviera un tamaño distinto, dependiendo del que tuviera el propio animal, y que adoptara una forma parecida a la de una ciruela. Pero hacia 1860 Lindon comenzó a sustituir la vejiga por caucho y con ello pudo darle a los balones la forma que deseara, propiciando la estandarización del modelo (7).
Los jugadores del fútbol que se jugaba con los pies necesitaban que el balón rodara, por lo que se empezó a hacer redondo para ellos, pero los jugadores de Rugby pedían que tuviera forma de huevo para diferenciarse de los demás (y también para poder agarrarlo mejor) (8). De esta forma, Lindon fue el creador tanto de la pelota esférica de fútbol como de la ovalada de rugby.
No solo eso, sino que también inventó el primer hinchador de balones, consistente en un mecanismo parecido a una jeringuilla grande de cobre (9).

Richard Lindon y sus pelotas... de rugby de 1880.

El mismo año en que se fundó la FA, 1863, se dio la primera regulación para los balones de fútbol, aunque fue en 1872 cuando se especificó su forma definitiva. Pero en el caso del rugby no fue hasta 1892 que la federación inglesa hizo obligatoria la forma ovalada para la pelota, aunque continuó durante años haciéndose cada vez más aplanada.

Si bien los nuevos materiales ayudaron a perfeccionar las pelotas, estas seguían recubiertas de cuero, que absorbe la humedad, por lo que se volvían muy pesadas cuando llovía. Con la introducción de los materiales sintéticos que sustituían al cuero, aún se usaban balones de unos u otro en función de si el clima y el campo eran secos o húmedos. Y, si no me equivoco, no fue en época tan "reciente" como los años 80 (¡quién lo diría!) cuando acabó generalizándose el uso de los balones sintéticos.

Aunque seguramente hay por nuestro club unos cuantos individuos a quienes preguntarles sobre estos útlimos cambios para conocer más detalles.






(1) Según las regiones tenía diferentes nombres y diferentes normas.

(2) 'Calcio' (pronunciado 'calchio') es la palabra con la que los italianos designan al fútbol. Resulta revelador que signifique 'patada', evidenciando sus orígenes. 

(3) En la misma ciudad de Rugby hay una placa conmemorando poéticamente "la hazaña" de quien actuó "con fina indiferencia por las normas del fútbol tal como se jugaba en su época".


(4) Para defender la permanencia de las normas del fútbol de Rugby hubo quien dijo que si se eliminaran estas también se estarían eliminando del juego "el coraje y las agallas", de forma que hasta "un puñado de franceses os derrotarían con solo una semana de entrenamiento". No me queda claro a quién despreciaba más, si al nuevo fútbol o a los gabachos.

(5) La FA Cup, disputada en Inglaterra, se llama oficialmente Football Association Challenge Cup y es la competición de fútbol (balompié) más antigua del mundo.

(6) Pero no se originó en USA la palabra, ni tampoco recientemente. Ya en el siglo XIX en Inglaterra denominaban 'soccer' al balompié, como abreviatura de 'association', de la misma manera que al rugby también solía llamársele 'rugger'

(7) Para hacernos una idea de la multiplicidad de formas que tenían las pelotas a mediados del siglo XIX podemos fijarnos en esta estrofilla que al parecer cantaban en el Brighton College por aquella época:


“And Eton may play with a pill if they please,
 And Harrow may stick to their Cheshire cheese
And Rugby their outgrown egg, but here
is the perfect game of the perfect sphere.”

(Traducción: "En Eton que jueguen con una píldora si quieren,
en Harrow que se queden con su queso de Cheshire
y en Rugby tienen su huevo gigante, pero aquí
está el juego perfecto de la esfera perfecta.")

(8) Y también porque se abolió una norma que obligaba a chutar a gol para ganar un partido.

(9) Su mujer, que era la hinchadora "oficial" de balones murió a causa de una enfermedad contraída soplando vejigas de cerdo, por lo que Lindon tenía una motivación adicional para inventarlo. Pero desgraciadamente (para él) no lo patentó. Ni tampoco el balón esférico ni el ovalado.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Deberes del rugby (I): dominar el balón.

- ¿Os gustaría tener una asignatura de rugby en el cole?
- ¡SÍÍÍÍÍÍ!"- contestó una clamorosa unanimidad. 
- Y si tuvierais una asignatura de rugby, ¿haríais los deberes?
- ¡SÍÍÍÍÍ!" - volvió a ser la respuesta, tan clamorosa y unánime como la anterior.
- ¡Pues que sepáis que ya tenéis deberes de rugby para hacer en casa!


Y así es. El primero de los deberes consiste en leer y empaparse del blog que el entrenador está escribiendo para recordar y asentar conceptos. Que, por un lado, seis horas a la semana son pocas y, por otro, la mayoría de veces ni recuerdan qué se hizo el entrenamiento anterior cuando se les pregunta. También sirve para comprender mejor las dinámicas y evitar así redundar en las explicaciones durante las sesiones de rugby en el campo.
Y además, con el blog, se les puede transmitir y recordar también algunos deberes diferentes, que pueden consistir en realizar ejercicios técnicos sencillos, en visionar algunos vídeos (seleccionados o a discreción), buscar alguna información útil, responder algún test (¿por qué no?) o cualquier otra cosa que pueda ser interesante.

O al menos ese sería el plan si quien escribe este blog consigue ponerse con ello a pleno rendimiento.


La primera actividad que voy a proponer (en realidad, no me gusta llamarlo "deberes") consiste en familiarizarse con el balón, conocerlo todo sobre él. Habrá quien piense que l@s voltors ya están más que familiarizados con el balón, pero yo hablo de aprender a comprenderlo y a quererlo. Convertirlo en nuestro aliado y, en definitiva, aprender a dominar el balón de rugby para que trabaje para nosotr@s.

Jugando con el balón en casa aprenderemos el mejor punto desde donde cogerlo con garantías o donde poner las manos para controlar el pase. Porque el pase es control, no lanzar el balón al aire de cualquier manera (aunque por fortuna llegue a su destino) (1).


Algunos ejercicios muy simples para mejorar el manejo de la pelota (2):

1.- Pasársela de mano a mano, por delante y por detrás, por encima de la cabeza, y también moverlo alrededor del cuerpo, intentando solo mover las extremidades superiores, manteniendo la cadera lo más quieta posible.


2.- Si se dispone de dos balones, coger uno con cada mano y hacer "malabares" para pasarlos de una a otra.

3.- De pie, coger el balón con dos manos, dejarlo caer y atraparlo antes de que llegue al suelo. Para ir haciéndolo más difícil (y porque es demasiado simple) se le pueden añadir variantes: dar una palmada antes de atraparlo al vuelo, soltarlo con los ojos cerrados, hacerlo de pie sobre una sola pierna...

4- Más difícil aún: agacharse y sujetar el balón con el brazo derecho por delante y el izquierdo por detrás, soltarlo y atraparlo antes de que toque el suelo con el brazo derecho por detrás y el izquierdo por delante. ¡Manteniendo la espalda recta!


5.- Comenzar con el balón en dos manos y ponérselo bajo el brazo derecho, volver a dos manos y luego bajo el izquierdo. Cada vez más rápido y de forma más segura. Esto sirve para colocárselo para entrar en contacto o para poder hacer un refús (3).

6.- Aprender a coger el balón por la parte y de forma que al tirarlo hacia arriba gire quedando en la posición más vertical posible (darle spin), tanto la propia pelota como su trayectoria. Es decir, intentando que vuelva a las manos sin tener que movernos del sitio. Aquí, además de aprender a cogerlo bien y conocer la zona donde mejor se le puede dominar, se practica también el golpe de muñeca que produce el pase tan característico del rugby (4).

7.- Otro tipo de dominio del balón: lo botamos delante de nosotr@s de forma que vuelva a nuestras manos. Al principio puede ser difícil, pero hay que aprender a conocer cómo reacciona el oval y usarlo a nuestro favor.



Ya familiarizados con el toque del balón, con su movimiento, su rebote, vayamos un paso más allá: dominemos el balón.
Es necesario dominarlo para adquirir soltura en las demás destrezas de ataque. Cuando no lo dominamos necesitamos invertir demasiada atención en controlar el oval, y cuando esa atención necesita usarse para otra cosa, lo perdemos. Sin embargo, cuando hemos adquirido un auténtico control del balón podemos centrarnos en los demás aspectos del juego, como las múltiples tomas de decisiones que se nos presentan en todo momento.

Ya he hecho anteriormente alguna referencia a la visita del gran Marcos Ayerza a nuestro club la primavera pasada. En ella nos reveló su clave para dominar el balón: el pulgar.
Tenemos que desarrollar un pulgar poderoso. En realidad, dos: uno en cada mano. Con ellos podremos someter el balón a nuestra voluntad. Dominarlo significa poder manejarlo de forma segura con una sola mano y para ello necesitamos potenciar el pulgar.
Démosle, pues, todo el poder a nuestro dedo gordo. Presionemos fuertemente la ovalada con él para conseguir que haga lo que nosotr@s queremos.

Podemos ejercitarlo agarrándola con una mano, sin apoyarlo en el brazo o en el cuerpo, y moviéndolo en todas direcciones, agitándolo, cada vez más violentamente para comprobar cuán fuertemente lo tenemos asido. Variando el punto de agarre del balón iremos comprobando dónde podemos ejercer mayor dominio, hasta que no esté firme en nuestra mano a pesar de las sacudidas.

Otro ejercicio difícil: sujetamos el balón con una mano (la mano sobre el balón, no al revés) y lo dejamos caer para atraparlo antes de llegar al suelo con esa misma mano, sin ponerla debajo de la pelota, sino sujetándola desde arriba. Una vez más, habrá que ir variando el punto desde el que agarrarla para acabar dominando este movimiento.


Si, como creo que ya sabemos, lo más importante en el campo de rugby es el balón, entonces es necesario poder usarlo de forma controlada. Si no lo conseguimos, lo volveremos a perder cuando hayamos logrado recuperarlo. Pocas cosas en este deporte habrá tan básicas como esta, así que ya sabéis: ¡dedicadle unos minutos cada día a haceros amig@s de la pelota para que no os traicione cuando la necesitéis!




(1) Estoy dando por hecho que cada jugador/a dispone, por lo menos, de una pelota ovalada. Jugar con ella en casa no quiere decir lanzarlo poniendo en peligro el mobiliario doméstico, sino a moverlo entre las manos, sujetarlo, girarlo, sostenerlo...

(2) Por supuesto que, por mucho que practiquemos, nuestra pericia no aumentará sin esfuerzo. Hemos de concentrarnos para corregirnos e ir reduciendo la cantidad de errores que cometemos. Si al pasar los días no mejoran nuestras destrezas, entonces es que no le estamos poniendo ninguna gana. Es decir, estamos perdiendo el tiempo.

(3) El refús, o hand off fend (off), consiste en ponerse el balón bajo brazo para tener libre el otro y así poder rechazar a los rivales que vengan a por nosotr@s.

(4) El spin ('giro') es la rotación del balón característica de los pases de rugby que reproduce el movimiento de las balas. En realidad en sub-12 aún pocas veces tienen ocasión de utilizar adecuadamente este tipo de pases, ya que están indicados para distancias largas, además de otros inconvenientes que acarrea. Aunque no está mal que aprendan a darle el spin, aquí el ejercicio sirve, sobre todo, para conocer cuál es la zona del balón por donde se le puede controlar mejor para lanzarlo.

(5) Se trataría de adquirir lo que se llama una 'competencia inconsciente' en el manejo del oval y se puede comparar con aprender a conducir un coche: cuando estamos empezando necesitamos centrar toda nuestra atención en la carretera, el volante, los pedales... y tomar conscientemente continuas decisiones; pero cuando ya somos expert@s conductor@s podemos hablar, cantar, cambiar la emisora, mirar a otro lado, mientras pisamos el embrague y cambiamos las marchas de forma mecánica e inconsciente.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Día de partido (I): jugamos fuera.


Como dice la canción, "...saturday's a rugby day..." (1), aunque en el caso de la escuela las trobadas suelen ser, más o menos, cada dos semanas. Pero igualmente, ¡qué nervios! ¿Qué hay que hacer para afrontar y disfrutar de una jornada de rugby de nuestr@s benjamin@s?


ANTES DE LA TROBADA



Normalmente, el jueves previo nuestro estupendo equipo de delegad@s se encarga de preparar las camisetas de juego y el agua que l@s niñ@s tendrán para beber durante la mañana. L@s entrenador@s nos encargamos del material deportivo (balones y conos, de los que siempre se pierde alguno en cada trobada).


Preparación de l@s jugador@s


Parecerá obvio, pero es importante que duerman bien y bastantes horas la noche anterior; ¡que no trasnochen jugando con la consola! Más de una vez algún padre o alguna madre me ha comentado que ha visto a su hij@ cansad@ en un entreno matutino o en una trobada. Bueno, pues si se ve desde fuera peor lo pasan desde dentro al ver que no están frescos. 

Lo que sí estaría pero que muy bien, es que antes de irse a dormir l@s chic@s vieran algunos vídeos de rugby. La visualización de placajes, pases y fintas, rucks y mauls, es una buena herramienta: cuanto más rugby ven más fácil les resulta reproducir los movimientos adecuados.

También es importante la alimentación previa al partido. La cena de la noche antes no debería ser pesada y/o muy tarde y el desayuno debería hacerse unas tres horas antes de empezar los partidos. Sería conveniente que consistiera en  alimentos ricos en hidratos de carbono, como cereales (integrales si es posible), pan, arroz, patata, etc., complementada con proteínas que pueden aportar la leche (especialmente la de origen vegetal), el yogur, la avena, algunos frutos secos, los huevos. Una consigna importante sería evitar las grasas (¡y los fritos!), aunque un pequeño (¡pequeño!) aporte siempre es saludable.

Un rato antes de empezar a jugar (una hora, mismamente) también puede ser recomendable comer algo de fruta.

Y no olvidemos la hidratación. Siempre es importante, pero los días de entrenamiento y de partido, mucho más. Y aquí nos referimos, está claro, a beber agua, en cantidades generosas. ¡Y digo agua! Olvidémonos de bebidas con gas, bebidas "energéticas" o zumos (de momento).  Que beban agua, incluso un poco más de la que necesiten: por mucho que se beba durante un partido no se repondrán los niveles necesarios de hidratación si esta no se ha cuidado antes (2).


Equipaje


Ya nos hemos acostumbrado a que a las trobadas hay que ir ya vestidos para jugar desde casa. Dressed to kill. Ready for the action. Lo que significa llevar puestos el pantalón, las medias y, opcionalmente, las botas de tacos y, además, llevar preparados el bucal y el casco (y las botas, si no las llevan puestas). Durante el trayecto repartimos las camisetas de juego para que se las pongan antes de llegar (3).
Esto nos proporciona más tiempo para calentar y dar instrucciones al llegar al campo, pues a veces el viaje se demora o alarga más de lo debido y llegamos con el tiempo justo. Pero también, y me gustaría, por favor, que no menospreciemos esto, supone no dispersarse y perder la concentración por el camino. Creedme, a estas edades es muy importante debido a lo que cuesta mantenerles concentrados.

En cuanto a prepararse la mochila (algo que creo que deberían hacer l@s propi@s jugador@s desde la edad más temprana posible) yo solía usar un sistema para no olvidarme nada; se trata de hacer recuento de lo necesario empezando por la cabeza y acabando por los pies: cabeza - casco, boca - bucal... hasta llegar a los calcetines y las botas o el calzado de calle, dependiendo de lo que lleven puesto. Se añaden los bártulos que hagan falta para la ducha (jabón, toalla, chanclas, etc.) y ya lo tienen. Como veis, un sistema absurdamente simple, pero eficaz.


A estas edades es común que se olviden algo que poner en la mochila y por eso hice este esquema que ya he compartido alguna vez. No es necesario usar este, pero algo parecido vendría bien para l@s más olvidadiz@s.

El viaje en bus


No está en esa lista, pero otra cosa importante a tener en cuenta es la puntualidad, ya que el bus no se va hasta que no estamos tod@s y si no somos puntuales perjudicamos a todo el equipo. De perogrullo, ¿verdad?

Generalmente, para calcular la hora de salida contamos con tener una hora de trayecto (si jugamos, como suele pasar, en Barcelona o alrededores), llegar al campo una hora antes del comienzo de la trobada  y, además, con la "propina" del previsible retraso en la salida y/o de algún imprevisto.
Por desgracia, no hay equipos cerca contra los que jugar y, ya sea porque los anfitriones no son suficientemente conscientes de lo que supone un desplazamiento largo o porque sus escuelas no disponen de las instalaciones todo el tiempo que desearían, la verdad es que nos toca madrugar bastante la mayoría de veces.

Al subir al bus pasamos lista y los padres y las madres se sientan en la parte delantera, mientras que l@s jugador@s lo hacen atrás, para hacer piña y para que los entrenadores puedan darles instrucciones. Por las mismas dos razones es importante que también desde la edad más temprana posible l@s niñ@s se acostumbren (o, más bien, las madres y los padres) a viajar junto con sus compañer@s en el bus del equipo, aunque sus parientes se desplacen en su propio coche al campo. A fin de cuentas, la gente habitual en los desplazamientos formamos ya casi una familia y l@s hij@s de otr@s quedan en buenas manos.

Aunque pueda haber quien crea lo contrario, yo nunca he prohibido el uso de las "maquinitas" durante el trayecto, aunque creo que (¿tod@s?) estaremos de acuerdo en lo poco adecuadas que son para un (corto) desplazamiento del equipo. Una vez más, el motivo es no desperdiciar el momento para hacer piña, por lo que, si hay que subir con algún entretenimiento al bus, es preferible que sea algún juego que pueda involucrar al máximo número de niñ@s posible (4)



DURANTE LA TROBADA 


En cuanto llegamos a nuestro destino la trobada ya ha comenzado para nosotr@s. 

Nos apeamos, buscamos responsables locales que nos den instrucciones (cuáles son los vestuarios de las chicas y de los chicos, horarios de juego y campos asignados...), dejamos las mochilas y nos ponemos a calentar en el primer lugar adecuado que encontremos.
Es importante señalar que l@s m/padres no son nuestr@s utiller@s y no han de acarrear los bultos del equipo, sino que l@s propi@s jugadores han de responsabilizarse de ellos. 

La verdad es que cada vez me gusta menos llamarlo "calentar". "Activar" es un término más adecuado porque, incluye la preparación física y también la mental, la cual es importantísima y comienza ya en el autobús dando los mensajes adecuados a cada jugador/a. Creo que es la tarea fundamental en un día de partido y, a la vez, una de las más difíciles para l@s entrenador@s, porque depende, entre otras cosas, del entorno y de su propio estado anímico  (5).
También podréis comprobar que nuestras activaciones nunca incluyen estiramientos. Podéis especular sobre el porqué hasta que toque escribir sobre ello =)

Y entonces comienza el juego. Ya sabéis que no nos importa el resultado, sino cómo hemos llegado a él y que pocas veces sabemos cómo ha quedado el marcador final.
Los partidos siempre terminan con un pasillo de un equipo al otro y viceversa, aunque cuando se conoce el marcador suele ser el equipo vencedor el que lo forma primero para el perdedor. 
A todo esto, me gustaría que al formar el pasillo l@s voltors corearan el nombre del equipo rival con más energía. A ver si les convenzo.

Como normalmente se juegan varios partidos a lo largo de la mañana, siempre va bien que l@s niñ@s repongan combustible entre uno y otro. Para ello han de beber suficiente agua y a nosotros nos gusta que también tomen azúcares en forma de dulces o de fruta (6). Los frutos secos y el yogur también son bienvenidos. Esta pequeña ayuda puede suponer darlo todo hasta el final de la jornada, en vez de llegar sin ganas.

¿Y el público? Pues en el rugby no se estila gritarle a los niños, lo cual nos hace un poco diferentes (y mejores, por qué no). Además, l@s espectador@s deben recordar que no son l@s entrenador@s, aunque sepan más que ell@s, y solo han de animar a la chavalada (7), ¡las instrucciones y las broncas corren de nuestra cuenta! Y si además graban los partidos, aunque solo sean fragmentos, nos ayudarán de verdad a corregir errores, preparar entrenamientos mejores y hacer un coaching individual más eficaz.

Acabados todos los partidos, toca reunir las camisetas usadas y ducharse (y también en esto nos gustaría que le pusieran más energía).

Y después (o, a veces, antes de la ducha), el tercer tiempo, uno de los elementos más característicos del rugby: los equipos rivales en el campo y los árbitros se juntan para comer y beber por cuenta del equipo anfitrión, comentan el partido, festejan...  Está claro que a medida que l@s jugador@s se van haciendo mayores cada vez la práctica se aproxima más a la teoría, pero de niñ@s el tercer tiempo pierde bastante de su esencia, especialmente en los campos donde no se dispone de un salón para celebrarlo, ya que cada equipo acaba yendo a su aire (8).

Este año la federación instó a que se tomaran medidas para que en los terceros tiempos de las escuelas hubiera mayor interacción y confraternización entre jugador@s, aunque de momento no parece que se haya hecho mucho caso.



Y DESPUÉS


Acabado el refrigerio, toca volver a casa. Ahora sí, l@s madres y padres que han acudido a la trobada por sus propios medios pueden llevarse a sus hij@s con ell@s. Ya han cumplido con el equipo. Y a los que vuelven en el bus se les pasa lista de nuevo antes de subirse.

Curiosamente, en el viaje de vuelta l@s chaval@s suelen gritar más que en la ida y los entrenadores suelen hablar mucho menos.




(1) Es decir, 'el sábado es día de rugby'. La letra de la canción es demasiado explícita como para reproducirla. Y eso pasa con todas las canciones de rugby que conozco, lo cual es una pena cuando se es entrenador de la escuela. Será cuestión de buscar o inventarnos alguna.

(2) Todo esto, y más cosas, forma parte del llamado "entrenamiento invisible", que dará para otra entrada en el blog. Aunque no lo parezca, puede marcar la diferencia entre un rendimiento bueno y uno sobresaliente.
En cuanto a la alimentación, como en tantas otras cosas, cada maestrillo tiene su librillo. En realidad, cada vez que indago sobre el tema encuentro informaciones que me resultan contradictorias. De todas formas, aunque me extenderé más en esa entrada prometida, tampoco vamos a necesitar ser muy exhaustivos y solo damos unas pautas generales.


(3) Nunca me ha gustado llamar 'camisetas' a las equipaciones de rugby. Supongo que es porque antes se jugaba con polos y confería cierta distinción. De hecho, en inglés se le suele seguir llamando jersey, en vez del shirt de la mayoría de deportes. Pero qué se yo; solo soy un nostálgico.

(4) Hay que decir, no obstante, que hay niñ@s que requieren el uso de esas "maquinitas" por "prescripción facultativa". Al margen de eso, entre un libro y una consola, siempre me inclinaré por el libro, pero quien lee también se aísla, más aún que quien juega con la máquina, así que el dilema moral está servido. Y se complicará aún más el día que aparezcan estudios que sugieran que los videojuegos antes de un partido potencian los reflejos y la toma de decisiones o algo por el estilo. Al tiempo.

(5) Demasiadas veces he comprobado impotente cómo los días que me levanto con poca paciencia (o consiguen que la pierda) y regaño más que animo son los días que peor funciona el equipo, lo cual crea una espiral en la que cada vez regaño más y rinden peor (por mi culpa). Salirse de esa espiral es muy difícil y, normalmente, cuando un partido acaba resultando un desastre se puedía adivinar ya antes de empezar a jugar.
Considero a la vez tan necesario y tan difícil llegar al punto óptimo de activación que conseguirlo (y, más aún, recuperarlo) es de lo que me hace sentir más orgulloso como entrenador.
De momento, es un aspecto que esta temporada hemos mejorado y se nota en el rendimiento del equipo, aunque pueda no tenerse en cuenta desde fuera.

Este tema da (¡como tantos otros temas!) para otra entrada aparte. Y seguro que escribiré más sobre ello porque l@s padres y madres también tienen su papel en la activación. 

(6) En realidad los azúcares también son un tipo de hidratos de carbono, pero diferente del recomendado para el desayuno, ya que proporcionan un "subidón" de energía más inmediato.

(7) Y no es porque creamos que saben menos de rugby que los que entrenamos al equipo, pero, como seguro que ya habréis adivinado, también lo trataremos más extensamente en un futuro post.

(8) Puede que sea un poco exigente, pero me da pena que en casi todos los sitios se sirva un bocadillo bastante triste. Mención aparte merece Lleida, donde preparan (las veces que yo les he visitado) un señor tercer tiempo con plato de pasta + longaniza + fruta + dulce + refresco. La última vez que fuimos allí a jugar me contaron que su tercer tiempo estaba inspirado, precisamente, en el que les servimos en Tarragona cuando vinieron a la gran trobada de escuelas que celebramos cada año.

viernes, 27 de octubre de 2017

¿Bulto o Voltor? *

     Ya conocemos los tres grandes valores de nuestro equipo: Respeto, Esfuerzo y Solidaridad. Y sabemos que están reducidos a tres por tratarse de una cifra mágica que hace que todo se recuerde más fácilmente y porque también condensan gran parte del resto de los que podrían añadirse. De estos, de los que podrían añadirse, hay dos en concreto que también son básicos en el rugby: Disciplina y Humildad, pero creo que es mejor plantearlos en edades más avanzadas. Aún así, a mi modo de ver, van implícitos en los tres primeros:

          - Respeto + Esfuerzo = Disciplina.
          - Respeto + Solidaridad = Humildad.

     Si los califico de innegociables me refiero, por ejemplo, a que no cumplir con estos valores es motivo para ser sustituid@ en un partido, no así el hecho de fallar un pase o un placaje sin más (1).
Dando prioridad a esto enseñamos que solo con su comportamiento, si es el adecuado, l@s chic@s podrán considerarse jugador@s de rugby, más allá de sus habilidades técnicas. Y mejor aún: podrán decir que forman parte del equipo, que son voltors

     ¿Y por qué es esto tan importante? ¿Por qué empleo tanto tiempo (demasiado, dice la mayoría) en explicarles esto? Pues va a ser difícil resumirlo. 

     Ya apunté en esa entrada dedicada a nuestros valores que, si no se ponen en práctica, no se le saca partido al tiempo de entrenamiento (valga el juego de palabras). Aunque nosotr@s mism@s también caigamos en ellas, vemos equipos de otras categorías y/o de otros clubes, y nos damos cuenta de las actitudes que arruinan entrenamientos y de las que hacen que se aprovechen de verdad. Y no basta con pedir continuamente silencio o atención a l@s chaval@s, o amenazar con castigos, sino que es necesario crear una "cultura" del Esfuerzo, del Respeto, de la Solidaridad. Ello pasa por crear una identificación muy fuerte entre comportarse como corresponde y ser un voltor. De modo que l@s jugador@s que no tengan la actitud adecuada no pueden esperar ser considerados auténticos voltors hasta que no se reconduzcan. Recordad: como los All Blacks, mejores personas suponen mejores voltors.

     Se trata en definitiva, de crear la motivación de comportarse correctamente (es decir, aplicar nuestros valores) para sentirse realmente parte del equipo con todas las de la ley.
No por la motivación extrínseca del castigo o del grito, sino por la de pertenecer de verdad al grupo, de ser un/a voltor (2).

     POR ESO necesitamos hablar mucho con ell@s. Cuando el entrenador les deja claros los comportamientos tolerables y los no tolerables o, mejor aún, son consensuados por el equipo, la cosa puede empezar a funcionar. Está claro que aún son jóvenes y han de madurar más en esto y que han de surgir aún l@s líderes que provoquen mejores actitudes en sus compañer@s, pero muchas semillas se han plantado ya. L@s voltors de sub-12 saben bastante bien a qué atenerse con los entrenadores y qué esperar de nosotros en función de su comportamiento. Y saben que nuestras reacciones no son arbitrarias, sino que están provocadas por unas actitudes concretas (3)
     Y resulta tremendamente satisfactorio cuando l@s propi@s chaval@s reconvienen a quien no muestra una buena actitud, especialmente en nuestro círculo sagrado. Y cada vez vemos a más jugador@s señalando a otr@s el camino correcto o "discutiendo" sobre el comportamiento adecuado en determinados momentos. Esto muestra que se va generando esa cultura de grupo que con el tiempo se hará sólida, aunque siempre habrá elementos díscolos.

     Conociendo como conocen nuestros valores de equipo y las actitudes que son y no son toleradas, l@s niñ@s han de preguntarse ¿estoy siendo un bulto en este equipo, o estoy siendo un/a voltor? Y responderse con el nivel de exigencia adecuado y con sinceridad.

     AHORA BIEN, no solo de actitud y comportamiento puede vivir un equipo de rugby. Hace falta también algo de ejecución técnica, porque, si no, no habrá manera de hacer una jugada, y esto no sería rugby, sino kumbayá. Así que está bien comportarse como un/a voltor, y es condición necesaria, pero el Esfuerzo ha de llevarnos a saber hacer también algunas cosas en el campo. Viendo los mínimos que se exigen en otros equipos y viendo las realidades que vivimos nosotros en sub-12, se me ocurrió confeccionar una lista con los MUST, que todo jugador debe saber hacer al jugar a rugby. Yendo de lo menos a lo más técnico serían:

          - Ocupar el campo.
          - Mantener la posesión del balón en el contacto.
          - Conocer y usar la postura correcta en el contacto.
          - Coger y pasar un balón a derecha e izquierda.
          - Placar y ruckear.

     Aunque la lista es bastante explícita, podemos comentar alguna cosa sobre sus elementos.

     Ocupar el campo no sería un elemento a tener tan en cuenta en un equipo adulto, por el hecho de que los adultos ya ocupan bien el campo y saben recolocarse instintivamente. Pero en la escuela aún hay que interiorizarlo y, aunque debería conseguirse antes de llegar a sub-12, siempre quedan flecos. Para mí, junto a las actitudes adecuadas, sería lo más importante que podemos enseñar en la escuela.

     Mantener el balón en las manos: se entiende que cuando se recibe un placaje o en un forcejeo y es, lógicamente, crucial y requiere poca explicación. 

     Conocer y usar la postura correcta en el contacto: es tanto por seguridad como por eficacia. Con una mala postura es fácil hacerse daño y difícil conseguir lo que se intenta (4)Podemos hartarnos de explicar (mal, al parecer) cuál es la postura correcta, pero muy pocas veces se usa. Demostrarles cómo aumenta su eficacia cuando la usan no parece conseguir grandes resultados.

 Ejemplos de postura corporal para entrar en contacto.
Bajamos el centro de gravedad con los hombros por encima de la cadera (1), es decir, flexionando las rodillas (4), no la cadera. Miramos al frente (2), o "cabeza neutra", para ver lo que está pasando y porque ayuda a tener la espalda recta (3) (también ayuda sacar pecho y culo a la vez). 

     Coger un balón y pasarlo (catch and pass) a derecha e izquierda: tampoco requiere mucha explicación. Además, ya sabemos que nuestro equipo tiene en mente mover mucho el balón, cosa imposible sin un mínimo de nivel en este aspecto. Los primeros partidos de la temporada han visto al equipo mover muy bien en balón (¡incluso brillantemente en algunos momentos!), pero aún hay mucho margen de mejora.

     Placar y ruckear: o lo que podríamos resumir como implicarse físicamente en la recuperación/conservación del balón. Nuestro equipo no placa menos que la media, pero estamos muy faltos de implicación en el ruck, que será un punto clave a trabajar próximamente (5).

     A partir de ciertas edades, el fitness, el estar bien en forma trabajando el físico, sería un elemento esencial. Nosotros lo sustituimos por la intensidad, que era un punto más de la lista a principio de temporada, equiparable al Esfuerzo, por eso he prescindido de él ahora; y también por acercar los componentes de la lista a la cifra mágica de tres. 

     En esta ocasión me ha resultado muy difícil reducir la lista a tan pocos elementos, porque veo muchas cosas que podríamos considerar realmente básicas para un/a jugador/a de rugby. De todas maneras, si me viera obligado a reducir sí o sí la lista a solo tres puntos, creo que podría hacerse un equipo en condiciones solo con jugador@s que supieran pasar el balón y que aplicaran gran intensidad en todo lo demás, más allá de la técnica con que lo hagan. Para completar el trío añadiría saber ocupar el campo. 
Si l@s voltors salieran de la escuela con esto bajo el brazo consideraría que hemos hecho un gran trabajo. Ya veremos.

     Y volvamos a hacernos la pregunta: en cuanto a la lista de las cosas que tod@ jugador/a debería saber hacer ¿soy un bulto, o soy un/a voltor? ¿Cuántos placajes soy capaz de hacer en un entrenamiento? ¿O en un partido? ¿Pongo la postura correcta para poder hacerlos? ¿Se me caen muchos balones? ¿Estoy donde tengo que estar en la jugada?
En definitiva: ¿ayudo a mi equipo aplicando estas cosas, o más bien le perjudico? Pero aún más importante: ¿cuánto me esforzando para conseguir hacerlo bien y ser alguien útil para mis compañer@s?

     Y ya puestos, me extenderé un poco más. Para esta temporada tenía la intención de trabajar profundamente varias "mentalidades" (los mindsets), predisposiciones para ciertas actitudes en el juego:

- Mentalidad de offload: estar siempre preparad@s para dar un pase en cualquier circunstancia y para esperar un pase de un/a compañer@ también en cualquier circunstancia. Siempre con las manos a punto para ese catch-and-pass. Y digo siempre, en todo momento.

- Mentalidad de conquista: todo lo que se hace en un campo de rugby cuando no se tiene el balón se hace para recuperarlo. Conquistarlo. Tradicionalmente se suele considerar que las fases de conquista del balón son los agrupamientos estáticos (touch y melé) y los, llamémoslos así, dinámicos (ruck y maul). Vayamos más allá, comprendamos cuántas formas distintas hay de conquistar ese balón (6) y apliquemos en todas ellas esa mentalidad. Los placajes se hacen para obligar al equipo rival a soltar el balón por un momento; lancémonos a por él entonces. Cada balón suelto que rueda por el césped ha de lucharse como si nos fuera un campeonato en ello. Un chute al aire supone otra conquista a realizar.

- Mentalidad de contraataque: una vez recuperado el balón ha de usarse de inmediato y de forma adecuada. Se trata de dominar la transición de pasar de la defensa al ataque, o de reaccionar rápido a un golpe de castigo favorable, tomando las decisiones correctas en un segundo para fulminar al rival (7)

- Anticipación: l@s niñ@s ya saben lo que va a pasar en los siguientes 2 o 3 segundos de juego. Incluso l@s novat@s han jugado el tiempo suficiente como para anticiparlo, pero no tod@s hacen algo para aprovecharlo y eso es uno de los mayores dramas a los que nos enfrentamos. Cuando un/a jugador/a se anticipa a lo que está a punto de ocurrir cualquier acción que necesite hacer le será más fácil.
Hay una magnífica frase en inglés para encapsular esta mentalidad: action beats reaction. Es decir, LA ACCIÓN VENCE A LA REACCIÓN (así, con mayúsculas y todo). Si yo actúo sobre lo que está a punto de pasar tendré muchas más probabilidades de éxito que si reacciono a lo que ya está pasando. Muchas veces reaccionar supone llegar demasiado tarde. Hagamos que sean ell@s quienes tengan que reaccionar a nuestra anticipación.

     Y, de nuevo, nuestr@s jugador@s deberían preguntarse: cuando juego a rugby, ¿tengo mentalidad de bulto, o de voltor? ¿Soy un bulto que reacciona tarde, o me anticipo y me responsabilizo? ¿Tengo hambre de balón? ¿No dejo escapar ni uno? ¿O dejo que bote o ruede a mis pies sin tirarme a por él? ¿Me acerco a recibir un balón con las manos preparadas, o siempre me sorprende que me llegue el balón aunque lo esté pidiendo? ¿Actúo rápido cuando recuperamos el balón? ¿O dejo la responsabilidad a otr@s y tardamos más en jugarlo?

     Entonces, ¿eres un bulto que anda por el campo pasando el rato, o eres un/a auténtic@ voltor que se esfuerza y ayuda? 

¿Y QUÉ QUIERES SER? ¿BULTO O VOLTOR?



* Por si esto lo lee alguien ajeno al catalán: 'voltor' significa 'buitre' y se pronuncia 'bultó'. Y por si lo lee alguien ajeno al club donde colaboro: ese es el apelativo que reciben nuestr@s jugador@s y simpatizantes.

     Esta entrada se escribió cuando el blog estaba pensado jugadors y padres y madres de la categoría sub-12, que es la que entrenaba por aquel entonces. Además, refleja ideas que en muchos casos han evolucionado lo suficiente como para merecer reescribirla. De todas formas, prefiero conservarla tal cual y dejar que esa evolución se plasme en otras entradas más recientes, como por ejemplo esta, en la que volví a hablar de temas relacionados.
    Sin embargo, el concepto que le da título ("¿Bulto o Voltor?") me parece que no solo sigue siendo válido, sino que puede serlo para cualquier categoría.

jueves, 19 de octubre de 2017

Guía para entender un partido de sub-12 (II)

Ya sabemos cuánta gente, dónde y durante cuánto tiempo se juega un partido de rugby sub-12. Ahora toca meternos en el desarrollo del juego para que tod@s puedan entenderlo y disfrutarlo.


Normas básicas


Como ya sabéis, el rugby consiste plantar el balón en el extremo opuesto del campo. Para conseguir la marca un/a jugador/a puede correr con el balón en las manos. También puede pasarlo a un/a compañer@, pero siempre hacia atrás (1), lo cual provoca que el equipo atacante esté siempre detrás del balón, o puede chutarlo en cualquier dirección (2). 

Los jugadores del equipo que no tiene el balón (a los que llamaremos generalmente "defensores") pueden evitar la marca del equipo rival placando al/a la jugador/a que lleve el balón (está prohibido placar a alguien que no tiene el balón). El placaje consiste en agarrar a un/a rival, de hombros para abajo, y tirarl@ al suelo (3). En la escuela no está permitido agarrar de la camiseta o voltear al rival.

El rugby es un deporte que ha de jugarse de pie y si un/a jugador está en el suelo (4) está obligad@ a soltar el balón o al/a la jugador/a placad@. También tiene prohibido placar desde el suelo y ha de salir de la zona donde se desarrolla la acción para no obstruirla.


Inicios y reinicios


Este año el saque inicial y tras cada marca se hace mediante un drop desde medio campo. El drop, o bote-pronto en español, es un chute en el que el balón ha de tocar el suelo antes de ser impactado con el pie.

La norma dice que ha de alcanzar por lo menos los 5 metros de distancia y caer dentro del campo. Si esto no ocurre, se formará una melé a favor del otro equipo.


La melé (scrum) (5)


Un elemento muy característico del rugby. Habrá melé en un partido de sub-12 cuando:

  • El balón vaya hacia delante, ya sea con un "pase adelantado" (o avant o forward) o porque golpee en el brazo de un/a jugador/a y caiga (knock-on) (6). 
  • Un saque o un chute salgan fuera del campo.
  • Un equipo plante el balón en su propia marca ("balón anulado") (7)
  • Un maul no avance o haya un balón injugable en una maraña de jugadores (8).
¿En qué consiste la melé? Cinco jugador@s de cada equipo la forman, tres delante (primera línea: pilar-talonador-pilar) y dos detrás (segunda línea). L@s de delante entrelazan las cabezas con las de l@s rivales y l@s de detrás, entre las caderas de sus compañer@s. 

Bonitas ilustraciones encontradas en la web de la Federación Dominicana de Rugby
que muestran perfectamente cómo se forma una melé de sub-12.

En rugby de escuela los equipos no se empujan en la melé, como sí hacen en las siguientes categorías.
Estando la melé formada, un/a jugador/a del equipo no infractor (normalmente el/la medio-melé) introduce el balón en el pasillo central y este año, como novedad, l@s jugador@s de las primeras líneas han de disputarlo "talonando", es decir usando los pies para mandarlo hacia la parte de atrás de la formación. 

El ilustrador dominicano nos enseña aquí en qué consiste el talonaje.

Este año, como novedad en el rugby mundial, se permite talonar también a l@s pilares y no solo al/a la talonador/a, que está en medio de la primera línea.
Una vez el balón llegue a la parte trasera de la melé, el/la mediomelé lo sacará y lo pasará a un compañero que esté en la línea de ataque, relanzándose así el juego.


La touch o lineout

Se forma cuando el balón sale del campo por las líneas laterales (líneas de touch), excepto si es de un saque, que ya hemos dicho que se forma una melé (9).
¿En qué consiste? A una distancia de entre 2 y 7 metros del lateral cada equipo forma un alineamiento de 4 jugador@s perpendicular al lateral, dejando un pasillo entre ambos. 


Además, un/a jugador/a del equipo no infractor se sitúa en el lateral justo frente al pasillo para lanzar el balón. Un/a jugador/a del equipo infractor (normalmente su lanzador/a) se sitúa a un metro de la línea, detrás de la fila que forman sus compañer@s.
Y para terminar, un/a jugador/a de cada equipo (normalmente l@s mediomelés) se sitúan detrás de la formación a un metro, para actuar como receptores.
Se lanza el balón sobre la línea central del pasillo, justo entre los dos equipos, no se puede pasar hacia l@s compañer@s. Est@s, tratarán de conquistar ese balón, ya sea palmeándolo hacia su campo o atrapándolo para pasarlo después o correr con él.

Aunque aquí parece que uno de los equipos no esta mucho por la labor de disputar el balón,
podemos hacernos una idea de cómo funciona la touch.

Una curiosa novedad este año es que en sub-12 también pueden hacer un saque rápido de lateral, lo que significa que si no hay rivales preparados para formar los alineamientos se puede sacar sin esperarles. Y esta norma debemos saber aprovecharla (10).


Golpes francos y  golpes de castigo


Por la forma de ejecutarlos, en la escuela no hay diferencia entre unos y otros, así que podemos llamarlos genéricamente "golpes". Se pitan cada vez que un equipo comete una infracción que pueda incluirse en:
  • Mala ejecución de una melé o una touch.
  • Uso ventajoso del balón de forma irregular: retenerlo en el suelo, etc.
  • Todo tipo de fueras de juego. 
  • Riesgo de la seguridad de l@s jugador@s: plaacjes peligrosos, por ejemplo.
  • Juego sucio o contra el espíritu del juego.
  • Otras infracciones que no hayamos dicho que se sancionen con melé o touch.
Al pitar un golpe el equipo infractor retrocede 5 metros. Un/a jugador/a del equipo no infractor ha de darle un toque con el pie (momento en que los defensas ya pueden subir a presionar) y pasarlo con las manos. En la escuela no pueden usar un golpe para chutar el balón.


Como veis, no entramos en demasiados detalles porque ni es el objetivo ni sería interesante, aunque quedan algún aspecto de las reglas más o menos importante, como el fuera de juego, que sí merece la pena tratar. De todas formas, ya sabéis que podéis consultarme cualquier duda cuando me veáis por el club.




(1) Hacia atrás en realidad significa en cualquier dirección que no sea hacia la linea de marca rival. Un pase lateral es válido.

(2) Solo vale chutar cuando el balón sale de las manos. No está permitido chutar un balón que está en el suelo durante el juego. L@s compañer@s que estén delante del balón cuando se hace el chute solo podrán jugarlo (o incluso correr hacia él) si quien lo ha chutado les ha adelantado o si el otro equipo obtiene el balón y lo juega. 

(3) Si un/a jugador/a derriba a otr@ sin ir, a su vez, al suelo, no es considerad@ placador/a, por lo que se da la circunstancia de que puede haber placajes sin haber placador@s.

(4) Estar en el suelo significa tener más de dos puntos de apoyo (los pies) en el suelo o sobre otr@ jugador/a que esté en el suelo.

(5) Se pronuncia 'scram' y es una abreviación de scrummage (pronunciado, más o menos, 'scramich'). Esta palabra inglesa viene de la italiana scaramuccia, que ya veis que también usamos en español, aunque en italiano a la melé la llaman mischia.

(6) Ya hemos dicho que el pase adelantado es el que hace que el balón se mueva en dirección a la línea de marca rival. El knock-on supone que el balón toca en el suelo o en otr@ jugador/a después de tocar la/s mano/s o el/los brazo/s de un/a jugador/a. Se entiende que el balón sale desplazado hacia delante. Si es hacia atrás el juego continúa.

(7) Es decir, en rugby no puede hacerse un equipo una marca a sí mismo.

(8) Incluye la maraña en zona de marca en la que el árbitro no sabe apreciar si el balón ha sido posado o por quién.

(9) En el rugby de las categorías superiores, l@s jugador@s que forman la melé y la touch son los delanteros y llevan los números del 1 al 8 (el 9 es el/la mediomelé). En el rugby de la escuela esto no tiene por qué aplicarse, no solo porque no hay tant@s jugador@s, sino especialmente porque a esas edades no tiene mucho sentido aún hablar de "delanteros" y "línea".

(10) Dudo que allá donde juguemos tengan en cuenta la norma que permite sacar rápida la touch, porque, desgraciadamente, a pesar de tener un reglamento unificado, es muy difícil encontrar un solo campo donde sepan aplicarlo. Al parecer no se le presta atención y en cada casa aplican su versión modificada de las normas de los adultos. A veces muy poco modificada y otras, demasiado. De esta forma el reglamento se acaba convirtiendo en una desventaja para quien entrena ciñéndose a él. 
Un caso arquetípico es el del papel de l@s mediomelés en la melé. Cuando un/a de ell@s va a sacar el balón de la agrupación no está permitido que el/la otr@ mediomelé le presione para impedírselo. Sin embargo, se permite en muchos sitios. Afortunadamente nuestro@s mediomelés saben adaptarse e incluso conseguir que a l@s rivales se les vuelva en contra esa infracción no sancionada.