martes, 29 de agosto de 2017

Rugby del Norte. Rugby del Sur.

En el mundo del rugby se suele distinguir entre el estilo de juego del Hemisferio Norte y el del Hemisferio Sur. Para ilustrarlo os voy a mostrar dos vídeos. Ambos son ejemplos clásicos, cada cual de uno de esos diferentes estilos.
Dos notas antes de ver el primero: si no tenéis muchas ganas, podéis ponerlo a partir del minuto 4, que no os perderéis nada relevante; por otra parte, fijaos en el marcador y en el minuto de partido para captar la tensión del momento (1):




¡Nada menos que 40 fases de juego! (2) Tremendo. 

Y ahora, el segundo vídeo. Este lo vimos varias veces con l@s jugador@s la temporada pasada. Para quien no lo haya visto aún, a ver si adivináis en qué momento va a producirse la marca ;-)





Para mí que cualquiera puede ver que son formas muy diferentes de rugby, ¿no?
El primero es lo que tradicionalmente se considera paradigma del rugby del Hemisferio Norte, mientras que el segundo lo es del rugby del Hemisferio Sur.

Vale, lo confieso. Hay trampa: no siempre en el Norte se juega así, y lo mismo ocurre con el Sur. Además, influyen las circunstancias de los partidos que se muestran. Pero ya digo que se trata de ejemplos que tienden a representar dos estilos muy diferentes. 
Generalmente se entiende que en el Norte hay una defensa más organizada, se asegura más el balón, los rucks tienen gran peso en el juego...
Y en el Sur: peor organización, más riesgos, mucho más movimiento del balón, más ritmo, más ensayos... 

Aunque ambas escuelas tienen su belleza, posiblemente el del Sur sea más eficaz, aunque solo sea a la vista de los resultados en los mundiales (3). A mi me resulta mucho más atractivo cómo juegan allá abajo y, salvando las enormes distancias, es a lo que intentamos aspirar en el equipo, procurando buscar el máximo movimiento del balón posible (4).

En realidad, ambos vídeos son excelentes ejemplos sobre estilos diferentes de continuidad (¡recordad esos principios del rugby!) y si nos centramos en eso, el equipo del Norte que encadenaba esas 40 fases hasta meter el drop entre palos ha tenido mucho más éxito a la hora de mantener la posesión del oval.

No cabe duda de que es una forma más segura de mantener el balón, pero sigo creyendo más en el juego fresco de las antípodas, y por eso es el que intentamos inculcar a nuestr@s jugador@s.
Pero hay algo más. Es fácil asociar el rugby del Norte con la "vieja escuela" y el rugby del Sur con el rugby moderno. En mi caso, tiendo a rechazar lo que huele a vieja escuela (5). Mola más el rugby total, y creo que para los jugadores también es más divertido (6).

Sin embargo, un estilo no se aprende solo conociendo unas técnicas concretas. Como en todo lo referente al juego del rugby, al final se trata de la mentalidad que hay detrás, de toda una filosofía que se construye a base de pequeños detalles que van más allá de la diferencia en el clima que muchos argumentan como justificación (7). 

Si queremos movimiento rápido del balón, esto hay que inculcarlo como filosofía de juego, pero también con la práctica adecuada (8). Esto pasa por permitir la creatividad de los jugadores (uf, ¡cómo cuesta eso!) y también por elegir bien en qué elementos de la continuidad centramos los esfuerzos, entre otras muchas cosas.
Si enseñamos a l@s chic@s a plantar el balón (presentarlo) en el suelo cada vez que les placan, estamos ralentizando nuestro juego. Enseñando la mejor manera de ir al suelo tras el contacto para poder presentar el balón, como un objetivo en sí mismo, no solo ralentizamos el juego, sino que creamos una mentalidad general de juego lento y poco fluido: si me compro un Vespino está claro que no se me pasará por la cabeza hacer carreras por la autopista.

Yo me quedo con la filosofía de que la mejor forma de ganar un ruck es evitarlo. Con ella en mente hemos estado trabajando y con ella seguiremos. Por supuesto no siempre se podrá evitar el ruck, o no siempre nos interesará, pero la idea sería dotar a los chavales de las herramientas necesarias para cada caso y enseñarles a tomar la decisión correcta, primando el vuelo continuo del balón (9). 
Pero... ¿hay maneras de evitar un ruck? Pues sí, unas cuantas (seguramente el offload (10) sea la más notoria), pero no habrá ninguna si no está claro para todos que un balón que llega a tocar el suelo es un balón demasiado lento para nosotros.


Gran intento de offload/upload de este chaval al ser placado. ¿Llegaría algún compañero a ese balón?

Por supuesto que escribirlo es muy fácil, pero conseguirlo no lo es en absoluto. Ya en otras entradas hablaremos de cómo intentamos enseñarlo en pasadas temporadas y en venideras. 

Ahora bien, el tipo de juego que vengo defendiendo tiene un gran inconveniente, y es que la defensa suele ser más débil. En la liga del Hemisferio Sur los resultados son más abultados que en el Norte. Los equipos marcan más ensayos, pero porque los equipos los encajan. Las defensas no se organizan con tanta solidez, aunque también el juego de offloads y uploads (11) contribuye a que sea más difícil organizarse. Se toman más riesgos al mover el balón y eso también favorece que el contrario lo recupere en situación de desequilibrio.

Pero, una vez más, esto también tiene que ver con la mentalidad y la filosofía que se inculca. Al otro lado del planeta parece que el placaje no se trabaja mucho hasta que los chavales ya son mayorcitos y que prima el manejo del balón (handling) y la evasión (footwork) en el tocata (12). 

En esto también nos inspiramos en ellos (de muevo salvando todas las distancias) y el placaje ha estado bastante abajo en nuestra lista de preocupaciones. Afortunadamente, los sub-12 no defienden contra equipos profesionales y disponemos de algunas alternativas para contrarrestar esta supuesta debilidad. Eso sí, el placaje subirá algunos puestos en la lista de tareas próximamente. Pero solo algunos =) (13)

En fin, el estilo vistoso del Sur no le gusta a pocos. El offload es un skill (una habilidad) que está de moda y cada vez se espera mejor movimiento del balón en los equipos.
De hecho, en el rugby las defensas evolucionan más rápidamente que los ataques y cada vez se hace más difícil romperlas. Tanto es así que el reglamento no para de cambiar para dar ventajas a los ataques y propiciar un juego más dinámico (14). 
De esta manera, seguramente la manera más eficaz de que los ataques le puedan ganar la partida a las defensas pasa por conseguir un movimiento fugaz del oval y hacerlas bailar. Al menos esa pretende ser nuestra apuesta.





(1) Simplificándolo: pasado el minuto 80, el partido termina cuando el balón sale del campo. Si el equipo que va ganando (de poco) consigue recuperarlo, lo normal es que lo chute fuera para finalizar.

(2) Simplificándolo: una fase es el lapso de juego en el que circula el balón antes de que el siguiente placaje vuelva a llevarlo al suelo, que es cuando (al menos en el vídeo) se forman agrupamientos de jugadores luchando por la posesión de ese balón: a ese agrupamiento se le llama ruck, y seguro que habéis oído hablar de ello miles de veces.

(3) En el último mundial, disputado en 2015, las cuatro selecciones más representativas del Sur fueron las que coparon los cuatro puestos de semifinales. Además, entre ellas han ganado 7 de los 8 mundiales celebrados hasta ahora.


(4) ¡Quede claro que digo intentando y salvando las distancias! La práctica cuesta, pero esperamos que la filosofía quede medianamente asentada para que otros entrenadores que sepan más puedan trabajar con ello en el futuro.


(5) Tanto en la filosofía de juego como en la didáctica del entrenamiento, pero también incorporamos elementos que le son propios. Ya hablaremos de que ser ecléctico y flexible es mejor que ser dogmático. Por otra parte, no estoy solo al equiparar Norte con anticuado, si bien habría muchas matizaciones que hacer aquí.


(6) Vale, ¡con lo de rugby total me he venido muy arriba! Básicamente es el que practican los All Blacks, siendo (casi) infalibles en (casi) todos los aspectos del juego. Nunca llegaremos a eso, pero queremos pensar que le podemos dar cierta alegría a nuestro juego.

(7) Es cierto que la diferencia se suele justificar en parte por la climatología. Pero es falso (a mi entender) que sea una buena razón, aunque no es la única que se esgrime. Se habla también de la forma de gestionar los encuentros por parte de los árbitros o la presión de los patrocinadores por ofrecer un espectáculo más entretenido. Quienquiera que lea esto y sepa dar mejores explicaciones, por favor, que no se corte.

(8) El asunto es que en el Norte también se quiere mover rápido el balón. En su día le pregunté a un veterano entrenador: si en ambos hemisferios se aboga por el movimiento rápido del balón, ¿qué hace que en el Sur lo muevan mucho más? Me quedé sin una respuesta y desde entonces estoy cautivado por la cuestión.

(9) Que los jugadores sepan tomar (buenas) decisiones en el campo es algo a lo que aspiran todos los entrenadores (o debería ser así), sin importar su filosofía de juego.  De ahí que todas las sesiones de entrenamiento deberían incluir juegos o ejercicios que incluyan toma de decisiones. Aquí lo explicamos un poquito más.


(10) El offload, pronunciado 'ofloud' y traducido como 'descarga', es en puridad el pase que el jugador hace después de entrar en contacto con el defensa, no antes, y es una de las características típicas del movimiento de balón en el rugby del Sur.
Sin embargo, se suele oír también el término offload aplicado a cualquier pase hecho "a la remanguillé", por la espalda, con una mano... Hay varios tipos de offloads y ya hablaremos de ellos.

(11) El upload es el pase que se hace desde el suelo a un apoyo cercano. Se pronuncia 'ap-loud' y, como ocurre tantas veces, cuesta encontrar una traducción adecuada; vendría a ser 'subir' o simplemente 'descargar hacia arriba' =)


(12) El tocata es como solemos llamar al rugby que se juega sin placajes, a tocar. Down Under llaman Rippa (en Nueva Zelanda) o Walla (en Australia) a sus modalidades.


(13) Me estoy refiriendo, concretamente, a las técnicas de placaje en sí. Los motivos, más allá de pretender emular a nuestros primos de las antípodas, los explicaremos en otra ocasión.

(14) Sin ir más lejos, esta misma temporada estrenamos una regla que perjudica al placador: ahora podrá también estar en fuera de juego al disputar un balón después de efectuar un placaje.

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